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BOASSON HAGEN HA VUELTO. Eclosión, Declive, y REflorecimiento.

Tras 5 años llorando mientras veía el desaprovechamiento general de Edvald Boasson Hagen en Sky, uno de mis corredores favoritos, fetiche desde que le vi ganar tres etapas del Tour of Britain de 2008 como si hubiera nacido sólo para éllo, el año pasado me dio miedo anunciar a diestro y siniestro su vuelta, su reencuentro, que volvía a ser quién era. Aquello, para lo que había nacido. Me dio miedo anunciarlo cuando le vimos el año pasado dejarse ver en las clásicas, tomar presencia en Tour of Norway, volver a ganar en Tour des Fjords, hacer doblete en los nacionales, meterse en las volatas de Dauphiné y el Tour, ganar en Dinamarca, arrasar en el Tour of Britain a su más puro estilo, o acabar en el top20 del mundial.

Me dio miedo anunciar que ha vuelto, pero creo, viendo aquel Tour of Britain, y éste Tour de Qatar, que lo ha hecho. Y no por resultados lo digo, sino por actitud. Actitud ganadora, carácter, arrollador como una bestia. Me dio miedo porque temía. Que fuera un espejismo y solo eso, que volviera a ser el que era uno de los pocos corredores que Sky en lugar de hacer saltar escalones le hizo reconvertirse en nada. En un gran corredor, pero que hacía cosas a las que no estaba destinado. No en vano, fue el principal culpable (incluso más que Froome), de que Wiggins ganara el Tour de Francia 2012.

Sus inicios deportivos

Boasson Hagen dio el salto a profesionales en 2006, cuando solo tenía 18, para 19 años. Esto es, pasó directamente desde Juniors a Pros. Pero su vida deportiva había empezado mucho antes, practicando el ski a través, modalidad que en las cercanías de su pueblo, Lillehammer, se practicaba asiduamente, e incluso cerca del cual se celebraron algunos Juegos de Invierno. Compitió en tal deporte hasta los 15 años. A la vez, comenzó a competir en ciclismo, un deporte en el que le introdujo su hermano, y en el que pronto destacó a nivel nacional, por lo que decidió apostar por él cuando llegó la hora de elegir.

En 2004, con 16 años, comenzó un ciclo de dos años en Juniors en los que ya destacó no solo a nivel nacional, sino internacional, ganando el primer año los nacionales de persecución en pista y ruta, y haciendo segundo en la crono, y además, acabando tercero en una clásica belga, su presentación fuera de Noruega. En 2005, repite doblete nacional en crono y ruta, y el bronce llega en la prueba criterium, pero además, gana etapa en la Course de la Paix (Paz), en la Keizer des Juniores y en la Niedersachssen, que acaba en 2ª posición.

Paso a Profesionales

Ello hizo que cuando  Birger Hungerholdt creara el equipo Maxbo Bianchi (aprovechando que la marca dejaba el equipo que patrocinaba), con el fin de sacar un equipo noruego con el que los jóvenes noruegos pudieran dar el salto, contara con él. Hoy día son el Team Joker, y desde entonces, gracias a él y el director Gino Van Oudenhove, han pasado al máximo nivel Boasson Hagen, Rasch, Kristoff, Nordhaug, Laengen, Vegard Breen, Skjerping, Eiking, Stake Laengen, Hoelgaard o Lunke.

Así, con ellos, dio el salto a continental en 2006. El primer año, ya arrasó. Era su primer año como u23, y no tuvo problemas para adaptarse a la categoría. En Rhone Alpes llegó y besó el santo, ganando la cuarta etapa y haciendo tercero en la primera. Poco antes, hizo segundo en dos etapas de una vuelta belga, y luego 2º en una clásica danesa, ya con rivales como Devenyns o Terpstra. Sin embargo, de aquel comienzo de año, lo más prestigioso fue ganar dos etapas y hacer segundo en la general de la Thuringen, vuelta alemana que catapultaba a los ciclistas, y en la que solo Tony Martin pudo ganarle la general. De allí al Ringerike noruego, en el que ganó una etapa y la montaña. Luego se presentó en los nacionales y acabó cuarto en la crono y segundo en la ruta, disputando ambas pruebas no solo con la categoría u23, sino con todos los profesionales, como continental que era. Ganó la Scandinavian Open Race, y en el Tour de l’Ain, donde disputó con ciclistas como Beltrán, Florencio, Dessel o Tom Danielson, no se achantó y acabó 14º en la general. Obviamente, cuando se presentó en el Tour de l’Avenir, ganó sobrado tres etapas. Terminó en los mundiales, que se celebraban en Salzburgo aquel año, y no pudo menos que conseguir un 5º y 9º puesto en cada prueba, siendo además el único de primer año en el top20 de cada una de ellas.

¿Por qué os relato tanto resultados? Porque Boasson Hagen, a finales de año, tomó una sabia decisión. Le llovieron las ofertas de grandes equipos tras un año como el que había firmado. Pero dijo no. Supo calmar la situación, tomarse otro año de madurez. De junior a neo pro había sido una cosa. De neopro a corredor World Tour, era otra diferente. “Todavía tengo mucho que aprender de mis compañeros” dijo.

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El caso es que 2007 no fue diferente, y ganó desde el mismísimo principio, estrenándose con el prólogo de la Instrian Spring y sumando más de una quincena de victorias durante toda la temporada, entre las que destacaron las conseguidas en Tour de Normandie, el nacional de Crono, el sexto lugar en el mundial CRI y las generales de la Istrian Spring, Paris Correze, Kalas Norgescup, Ringerike (arrasando con cuatro etapas), o las etapas en el reputado Tour de Bretagne ante Roelandts y Veelers. Roelandts, por cierto, era uno de sus mayores rivales, coincidiendo ambos en cada volata y clásica que corrían.

Salto a la máxima categoría

Así las cosas, no podía esperar otro año y dio el salto en 2008. Cuando firmó el contrato, lo hizo con T Mobile, posando con su maillot, pero la empresa alemana se retiró del patrocinio, heredando el proyecto una nueva estructura, Highroad, que contó con Boasson Hagen igualmente.

El nombre del equipo no importaba. Bueno sí, porque Highroad, mantenido el primer año por la suma aportada de T Mobile (que aunque saliera, tenía pendiente un año de contrato y dio el dinero), necesitaba patrocinadores, y para conseguirlos, mostrarse en la carretera. Cavendish, Greipel, Gendermann, Grabsch y cía se encargaron de ello, pero Boasson Hagen y Tony Martin, ambos recién llegados, pusieron sus granitos de arena. Hagen, sorprendió a quienes no le conocían cuando ganó la tercera del Criterium Internacional. Pónganse en situación. Cronometrada de 8 kilómetros, y el novel, le gana a Tony Martin (que si era conocido ya aunque neopro), Gustav Larsson y Luisle Sánchez. Su primera victoria WT también llegó aquel año, en la última del Eneco, tras lanzar a Greipel durante toda la semana. Esta vez, la salida de la última curva fue diabólica. Nadie lanzó a nadie. El ganó. Así:

Además, participó por primera vez en una carrera que ha sido muy importante para su trayectoria, el Tour of Britain, conquistando tres etapas de manera brutal.

En 2009 avisó en la Montepaschi (hoy Strade Bianche) acabando cuarto, preludio de su victoria en la Gante Wevelgem de aquel año, primera clásica importante que ganaba. Se escapó de salida con 30 tíos, luego atacó en Kemmelberg y solo uno le aguantño. Llegó solo con Kuchkinsky bajo la lluvia, y le soltó de rueda al sprint.

Luego participó en su primera grande, el Giro, en el que el equipo consiguió 6 victorias, incluida la CRE inicial, y una llevó su nombre, que además hizo segundo en otras dos etapas (una doblete con su compañero Siutsou), y tercero en la crono final en Milán. La siguiente no es representativa, pero si curiosa. Se va a Noruega, corre la Sandefjord y la gana. La cosa es que los que le siguieron eran Kristoff, excompañero de equipo, Grasch, su maestro, y Hushovd, uno de sus referentes de juventud y con el que no acabó muy bien (en el mundial que ganó el noruego en Geelong, éste dijo que Hagen no colaboró y que por eso pagó parte del premio a Kristoff, 7.500 dóares, y no a Hagen. Es curioso, es cierto que Hagen se metió en un corte de 30, pero es que Noruega corría con tres corredores, ellos tres, y una selección así no puede no meter a nadie y ponerse a tirar. Que Hagen entrara le permitió sentarse tranquilo mientras España y Rusia tiraban, y además, que delante tuvieran otra razón por la que mirarse).  En fin. Sigamos. Con dos etapas y tercero en la general del Tour de Polonia, se avisó la que sería su primera victoria en una general World Tour, el Eneco, la carrera más bonita del año por termino medio. Estuvo intratable, tercero en los dos primeros sprints, segundo en los dos siguientes, y ganador de las dos etapas finales, con las que accedió y consiguió el liderato final, ganando a Chavanel, Langeveld, Van den Broeck, Monfort, Flecha… Y de allí, al Tour of Britain, victoria general tras cuatro triunfos de etapa.

El ensombrecimiento paulatino en Team Sky

Con 22 años, en Agosto lo aventuraba la tele noruega, y el 9 de Septiembre (ganó el Tour of Britain habiendo fichado ya) lo confirmaban, fichaba por Sky. Con él, el equipo británico fichaba a otros muchos corredores y ”picaba” cuatro al Columbia, incluyendo junto a Hagen a Henderson, Possoni y Lofkvist (poco después también a Michael Barry), resistiéndoseles Cavendish hasta que muriera el equipo. De otros equipos llegaba gente como Flecha o Gerrans, y los noruegos Nordhaugh y Aversen. Se las prometía felices B. Hagen cuando decía “que iba a ser un gran equipo” y que “se había decicido por ellos porque habría buenos corredores y organización y le apoyarían“. En lo primero, no se equivocaba. En lo segundo, tampoco. En lo tercero, sí.

2010. No me malinterpreten. Boasson Hagen en Team Sky fue un corredorazo. Pero no fue lo que podía haber sido. Lo que debía haber sido. Aún así, nunca dejó de ganar, ni de ser uno de los más fuertes del pelotón. El problema está en qué gastaba esa fuerza. Ya el primer año, 2010, comienza ganando en Qatar la CRE inicial y dos etapas en Omán, donde solo fue superado en la general por Cancellara, al que ganó la crono final, por cierto.

En aquél momento cantaron alabanzas. De él, Merckx dijo que “era fantástico lo que hizo en el sprint. Creo que es el mejor joven que tenemos en el ciclismo en este momento“. Además, no se molestaba ante el apodo que habían puesto al noruego, “El joven Eddy” o “El nuevo Eddy” en referencia al caníbal.

El primer problema llegó cuando, tras hacer 6º en Omloop, realizando la cobertura perfecta a su compañero Flecha para que la ganara en solitario, y tras ganar una etapa en Tirreno, la última, al mismísimo Petacchi, una tendinitis le alejó de disputar Flandes y Roubaix, donde podría haber dado la sorpresa aquel año, aunque Cancellara estuvo brutal con su doblete en solitario, y aquéllo podría haber cambiado el devenir de su carrera, enfocándose muchísimo más en lo que debía enfocarse: Ganar, o intentarlo, cada año, sobre todo, Sanremo, Flandes, y Roubaix.

El siguiente objetivo entonces, pasó a ser el Tour, como apoyo del fichado desde Slipstream Wiggins, que de él diría “ Todo el mundo sabe que Edvald es el más talentoso corredor en ciclismo ahora mismo, es capaz de hacer exactamente lo que quiera. El es el futuro del equipo y si se queda, el puede ganar las carreras que puede. El será el gran nombre del ciclismo en los próximos 10 años. Da incluso miedo pensar en lo que puede conseguir en 10 años, cuando tendrá 32“.

Nada más cierto. Edvald Boasson Hagen podría haber ganado lo que hubiera podido. Pero también, lo que hubiera querido, si en Sky no le hubieran querido obligar a querer lo que no debía querer.

El caso es que aquél 2010 debutó en el Tour, viniendo de ganar la última en Dauphiné, en buen estado de forma, pero la superioridad de Cavendish y trabajar para un Wiggins que no se encontró le privaron de conseguir su primera gran etapa en el Tour, para seguir tirando al palo en Eneco (3º), y Quebec (2º), donde Tony Martin y Voeckler fueron mejores que él.


En 2011 por fin, realiza la temporada de clásicas, tras un Tour de Omán que acabó otra vez segundo, esta vez tras Gesink tras la inclusión por primera vez de Green Mountain como final en alto (hizo segundo en el puerto, ping, lucecita roja, ya iban a reconvertirlo). Empezó las clásicas lanzando a Sutton en Kuurne Brussel Kuurne, y Sutton ganó. Los problemas este año fueron dos. Por un lado, Flecha estaba consolidado, y aunque en el equipo, los nombres eran buenos: Aversen, Hayman, Sutton, Thomas, Stannard… no eran lo que fueron unos ni lo que serían y son, otros. Al final, se quedaban solos Flecha y Hagen, y claro, el primero, más experimentado, consolidado, y sabio en tales carreras, siempre era la baza a disputar. Para colmo, en Scheldeprijs, se cae, sufre varias fracturas y se queda sin Roubaix. Otro año sin poder afrontar su principal objetivo.

¿Plan B? El Tour, otra vez. El de 2011. Ya en el Dauphiné, demostró que podía apoyar a Wiggo en la montaña, y a la vez disputar las volatas. Y a eso fue al Tour. Tuvo la  suerte, de que Wiggins, que ya iba sexto, y que viendo lo que sucedió después habría ganado aquel Tour con una pata, se cayó en la 7ª jornada y tuvo que abandonar. Un día antes, Boasson Hagen había dado a Sky, y a sí mismo, la primera victoria en el Tour de Francia. En Lisieux. Y no la única, porque en Gap, acabó segundo llegando con su compatriota Hushovd y Hesjedal, y al día siguiente, tomó su revancha ganando en Pinerolo de manera sublime, reventando la fuga en el puerto que precedía al descenso y llano a meta. Por desgracia, Perico ya lo ponía como rival de Contador en las generales, y parece que muchos pensaban y querían lo mismo.

Además, aquel año ganó su segundo Eneco Tour, a Gilbert, Millar y Phinney, y la Vattenfall Cyclassics y acabó haciendo top10 en el mundial.

Con 24 años, Boasson Hagen ya sumaba más de una treintena de victorias, más de una decena de ellas World Tour, y varias, generales. Parecía que no tenía techo. Que sería infinito. Que la evolución persistiría y se convertiría en el mejor corredor de la historia. Pero para ello, había que seguir su evolución natural, y no tratar de guiarla hacia un destino diferente.

2012 fue el primer año del cambio. Gran año, pero malo con vistas a largo. Cavendish había llegado aquellas navidades al equipo, y los gallos empezaban a ser más que los metros que había de corral, incluyendo la explosión de Froome. Hagen ganó los puntos en Down Under y Algarve, y tras ganar etapa allí y en Tirreno, otra WT, tomó la salida en las clásicas. Esta vez, realizó el calendario que merecía, sin lesiones. 16º en E3 y 5º en Gante, top20 en Flandes, no se encontró en Roubaix. En Sanremo, inexplicablemente, no rindió mucho ese año ni el anterior, cuando le viene como anillo al dedo, pero supongo que será cosas de planificar el pico de forma para Roubaix. Siguió ganando en la Glava Tour of Norway (etapa en su casa, Lillehammer, general, puntos y joven) y una etapa en Dauphiné, y así llegó al Tour. En Dauphiné, habían avisado. Wiggo ganó, pero es que Rogers y Froome, compañeros, hicieron 2º y 4º y él, estuvo genial ayudando en cualquier tipo de terreno. Ganó el nacional, vestiría maillot de campeón en el Tour.

Y comenzó el Tour. Para que os hagáis una idea, el Tour de 2012 de Hagen fue aproximadamente como el de Sagan este pasado año. Disputando para sí y a la vez, ayudando al líder Wiggins. Con una diferencia, o dos. Hagen no ganó etapa ni el verde, pero su líder si ganó el Tour, a diferencia de Contador. En cualquier caso, fue el corredor que más apareció en televisión, y además, totalmente reconvertido ya. Haciendo algo para lo que sabíamos que podía valer, tirar incluso en los puertos de alta montaña como cualquier escalador, pero para lo que no estaba, o no debía estar, destinado.

El caso es que Hagen lanzó a Cavendish en los sprints (ganó tres), disputó alguna etapa con final más complicado consiguiendo acabar segundo y tercero algunas de ellas, y controló la carrera de manera impecable en los albores de la tempestad, antes de que entraran en acción Froome y Porte o Rogers. Éstos ayudaban en los kilómetros finales, pero quién realizaba la mayor parte del trabajo, sobre todo para un corredor como Wiggo que necesitaba que todo marchara pausado, era HagenTanta fue su ayuda, que Wiggins, de amarillo, incluso le lanzó en la etapa 13, que acabó 3º. 

Entonces, Sky comenzó a tener problemas. Cavendish no duró otro año. Pensaba que el equipo podía haberle apoyado más sin poner en riesgo la situación de Wiggins y al año siguiente se fue a Omega, dejando claro los problemas de estrategia que había habido con Yates y Brailsford. Lo cierto es que Sky no sabía gestionar corredores. Ahora, a golpe de talonario y que todo el mundo querría correr con ellos, fichan fácil, y los corredores saben a lo que van, que Froome es el líder indiscutible allá donde corran, y que el principal objetivo es el Tour, y luego ya veremos. Pero claro, en 2010, fichan a Hagen, Wiggins había sido top5 en 2009 en el Tour pero tampoco se esperaba mucho más, Froome no había explotado, no estaba Cavendish… A los Gerrans, Hagen y cía, les parecía a todos que iban a ser líderes cuando allí llegaban. Incluso a Cavendish con el equipo ya desarrollado, podía parecerle que en 2012 llegaba para ser líder en unas volatas en las que pondrían medio equipo a su servicio.

Cavendish se fue entonces. Boasson Hagen debió hacerlo. No lo hizo. Acabó el año ganando en Plouay, siendo plata en el mundial de Valkenburg tras Gilbert y tercero en el Tour de Beijing.

3ca94b8b671d8f4f2cc33a8b47f96eb5.jpgPero fue el principio de su ensombrecimiento. Le obligaron a cambiar de entrenador.  Fredrik Mohn, que llevaba llevándole 7 años, como entrenador personal. Se ocuparon de él Arvesen y Tim Kerrison. No se puede decir que un entrenador sea mejor que otro, pero pasar de entrenador propio, a uno de equipo, por muy buenos que sean es siempre un paso atrás. Más cuando el anterior te conoce como si fuera él mismo. El equipo de entrenadores de Sky quería más control, para convertir a un vikingo en estilizado (y podríamos usar el juego de palabras esterilizado) corredor europeo. Se equivocaron.

2013 no fue mal año, pero a pesar de que incluso Sky le trajo a Gabriel Rasch para (Para lo que tuvo que romper un contrato ya firmado con IAM cuando el equipo suizo le había ofrecido correr con ellos tras no renovarle FDJ) y de que la salida de Flecha (como Cavendish, por falta de libertad, decía que su principal objetivo era una etapa en el Tour y sabía que en Sky era imposible) hacia Vacansoleil le dejaban como máximo líder del equipo en las clásicas, el año ya no comenzó siquiera como los anteriores.

No consiguió mojar ni en Down Under ni en Qatar, y en el pavés, salvando el 9º puesto en la E3, solo pudo conseguir top20s, viendo además como su compañero Thomas, o incluso Eisel, conseguían buenos resultados en ellas, y le restaban protagonismo en el equipo, en un momento en el que estaban dejando de apostar por él. Probablemente fuera el punto de inflexión.

Aunque ganó la Glava Tour of Norway otra vez, etapa en Dauphiné, el nacional de crono, y estuvo muy bien las dos primeras semanas del Tour protegiendo a Froome, y haciendo segundo tras Cav en Marsella, ya no era capaz de disputar. Estaba ahí, haciendo puestos, pero no era lo mismo. Para colmo, en la 13ª jornada cae, sufre una fractura, y tiene que abandonar. Volvió en la Vuelta a España, y a pesar de la libertad de no tener que trabajar para nadie, pues Sky mandó un equipo medio libre que acompañara a Henao y Urán pero sin muchas expectativas, no pudo hacer mucho más que conseguir un segundo puesto en Tarragona (Gilbert estuvo de 10, véase vídeo) y Burgos (Mollema sorprendió al pelotón), para luego acudir al mundial, y hacer 20º en la ruta, y al menos, cazar un bronce en la CRE por escuadras comerciales.

2014 empezó como 2013, sin ganar, corriendo en Mallorca y Andalucía, pero lento, sin agresividad, y sin la fortaleza al sprint que había tenido. Era otro Boasson Hagen. Un Boasson Hagen que no renació acabando tercero la Omloop, por mucho que fuera la esperanza que nos alimentó en aquel momento. Estuvo genial. Atacó y se fue con Terpstra y Boom. El segundo pinchó, y Terpstra no quiso pasar (aclaración abajo), y les cogieron, momento que aprovechó Stannard para atacar e irse con Van Avermaet. A partir de ahí, Boasson Hagen se dedicó a cubrirle, mientras Vanmarcke y Terpstra tiraban para cazar, para rematarles en meta y subir al podio con su compañero. Pese al estado de forma, no andubo nada bien en la Paris Niza, y en el resto de clásicas, 21º en Paris Roubaix, tuvo el 17º de la E3 como mejor resultado, algo para él, ilógico. Lo cierto es que yo sentía impotencia en mi casa cuando uno de los corredores con mejor cualidades para las clásicas, se veía privado de ganarlas por lesiones, por estrategia del equipo, o finalmente, por haber perdido la fortaleza que le caracterizaba.  Además, en 2014, ya no había cosas tácitas, sino específicas. El propio equipo lo había dicho, ese año trabajaría para Thomas, y en Roubaix, también para Wiggins. Eso hizo.

Tras la Omloop, hubo polémica. Terpstra, ante la risa de algunos seguidores por no haber querido colaborar con Hagen, y luego haberse tenido que poner a perseguir a V. Avermaet y Stannard, rabioso, se puso a decir que las motos habían permitido a Hagen atacarle varias veces, y que luego ayudaron a V. Avermaet y Stannard. Lo cierto es que son cosas de carrera. Con lluvia, la moto va insegura, y es cosa del corredor, totalmente lógico, intentar cogerles rebufo, que no es lo mismo que que te los ofrezcan, o que el juez no saque a un coche intermedio (Un recuerdo a Nico Mattan). También Lefevre se quejó de ello. Lo cierto, es que Terpstra pensó que detrás venían compañeros en su grupo, prefirió esperar, y luego se dio cuenta de que solo iba Vandenbergh. Cosas de no saber correr sin pinganillo.

En Abril, ya comenzó a decirlo su agente, Birger Hungerholdt, que lo más seguro es que no siguiera en Sky. Que estaban interesados ‘el equipo de Alonso’ y otros varios más. También Tinkoff estaba interesado, pero, Hushovd, con el que andaban mejor las cosas, contó a finales de año que le advirtió de no hacerlo, por la presencia de Sagan, para el que se veria abocado a trabajar, y la de Riis, que intentó por cierto ficharle (a Hushovd, en 2011, tras desaparecer Cervélo Test Team, pero no consiguiéndolo, terminando en el fusionado Garmin-Cervélo).

Con aquellos rumores rondando, fue al Giro, pero ni él, ni el equipo, hicieron mucho en la carrera, y luego se quedó sin ir al Tour por primera vez desde que debutara allí en 2010. Aquella no alineación supuso el colmo, aunque no fuera muy sonada al estar el público pendiente de la ausencia de Wiggins, alguien que era obvio que si no había participado en 2013 (se inventaron una lesión y la historia de mandarlo al Giro) siendo el ganador de la edición anterior, mucho menos iba a hacerlo en 2014, más cuando es un corredor top que solo participa allí donde va a disputar, y el que intentaría disputar para el equipo, hasta su caída, era Froome. Si Stannard y Kennaugh no pudieron acudir a ayudar a Froome en el Tour 2014 por una fractura uno y enfermedad otro, Boasson Hagen tampoco acudió a la carrera, esgrimiendo Sky también el motivo de una lesión, en el tendón de Aquiles, que le habría obligado a abandonar el Giro y la Route du Sud. Ni que decir tiene que aquello no se lo cree nadie, pues nada dijo de ello en el Giro, alegando que los problemas eran en las costillas y espalda tras una caída. No quisieron que fuera, y ya está.Lo del tendón de Aquiles, se lo sacaron de 2010, cuando lo tuvo tocado para inventarse que era crónico, y tal.

Mientras retomaba la competición entre Polonia y Eneco, se informaba de que aún no tenía contrato para 2015. Quisieron desmentir cualquier problema con el equipo, alegando que habían habido conversaciones para renovar pero que el corredor necesitaba nuevos objetivos. A finales de Agosto, se confirmaba su fichaje por MTN Qhubeka, equipo en el que B. Hagen pretendía reencontrarse, liderrar, tener libertad. Encontrar nuevos retos. Que fueran Pro Continentales no era obstáculo, conseguían invitación en casi todas las carreras WT que querían.

El final de temporada, ya con el futuro más asegurado, no fue tampoco muy bueno, acumulando días por acumular en los sitios en los que el equipo le mandaba, como el juego de la Japan Cup, segundo en el paripé ante Nathan Haas o el Tour de Beijing. Sitios recónditos donde mandas corredores por mandar, a los que aguarles las vacaciones.

2015 fue el año que se esperaba. Que esperábamos. Obviamente, las aguas no vuelven a sus cauces de sopetón, de repente, de manera inmediata. Things need time to change. Las cosas necesitan tiempo para cambiar.

El principal cambio, volver a los entrenamientos de Fredrik Mohn. A esquiar, y al gimnasio. Éste no solo le ha cambiado los entrenos, también se ha enfocado, y cumplido, con un objetivo que B.Hagen necesita para ser sí mismo. Olvidarse de la obsesión Sky, y !PONER PESO! Sí. Sin peso, un rodador, y menos uno con velocidad punta, no es nada. En una clásica, no haces nada si no pesas. En un sprint, tampoco.

Sobre ello, ya lo dijo Boasson Hagen. ”Mucho peso. Espero que más potencia. Veremos. Ya no soy más un escalador. He intentado estar más delgado y no funcionó. Ahora, intentaré tener más músculos“.

¿Por qué? Por que necesita peso. Lo tenía cuando era el corredor con más potencial del panorama mundial, cuando mejor rendía. Y lo dejó claro a principios de 2015, en sus primeras entrevistas ya con los colores de MTN Qhubeka. Necesitaba peso. ¿Por qué? Por que el objetivo era volver a ganar. En 2014, desde que pasara a profesionales en 2006 (y en realidad desde años antes, en juniors, siempre había levantado los brazos en cada temporada. Desde que era pro, además, lo había hecho al menos cuatro veces por temporada, y de hecho, desde 2008, había sumado al menos una victoria World Tour por año.

De 73, pasó a 78 kilos. Para ganar. Volvía a sonreír.

En 2014, no levantó los brazos una sola vez, y para 2015, el objetivo era claro, volver a hacerlo, esta vez con el maillot a rayas blanquinegras de MTN Qhubeka. Comenzó con calma, en Mallorca, Qatar y Omán, donde trabajó para Van Rensburg y Meintjes. De allí pasó a las clásicas, y en Omloop y Kuurne, reencontró sensaciones, acabando 13º la segunda después de lanzar a su compañero Sbaragli. De allí a Tirreno donde lanzó a Farrar y Ciolek y ayudó a Cummings en su lucha en la general.

Y entonces llegó la Milan Sanremo y Boasson Hagen consiguió su mejor puesto en su trayectoria en la Classicissima, hecha a su medida. El 10º. Sin duda, el peso, ayudaba. La ganancia en potencia era más que la reducción por el lastre. 19º en Harelbeeke, el camino era bueno hacia Roubaix, su principal objetivo del año. Pero la ventosa Gante Wevelgem se cruzó en su camino, en un día infernal por el viento, se cayó y partió la clavícula, y dijo adiós a Flandes y Roubaix, donde iba a llegar con una forma buenísima. Pero tuvo que reposar, y dejar a los huesos soldar.

Dos meses más tarde, reaparecía en el Tour of Norway. Y no volvió a ganar. No aún. Pero ya era otro. Solo Kristoff, que venía de arrasar en las clásicas, y Jesper Hansen, uno de los mejores valores daneses, le separaron de ganar una etapa, y el segundo, además, la general, decidida en una jornada con ascenso y descenso. Acabó segundo, la etapa reina, y la general. Y entonces llegó. ¿El qué? La foto. La foto con los brazos levantados. En la siguiente vuelta noruega, el Tour des Fjords. Otra vez Kristoff, Stuyven, Andersen e Impey le separaron de la victoria en dos etapas. Pero llegó la quinta y última, y esta vez, desató toda su rabia. A 8 de meta, atacó, en un muraco, como solía hacerlo años ha. Y solo pudieron seguirle Impey, Haller y Bystrom, que le cogieron arriba, poniéndose Bystrom a tirar como un loco para Haller, que podía llevarse la general. Lanzaron el sprint y nadie pudo superarle. He mentido. No levantó los brazos para la foto porque no tuvo tiempo de hacerlo. Lo había dado todo y entró a 70 en meta. Pero hubo rabia en el manillar.

Objetivo conseguido. Había vuelto a ganar. Con más peso, y atacando en una subida.

Luego, solo Bouhanni le separó de conseguir la clasificación de los puntos en Dauphiné, y entre esta carrera, y su regreso al Tour de Francia, Boasson Hagen consiguió el doblete en los nacionales, arrasando en la crono metiendo dos minutos al segundo, y ganandole a Eiking y Laengen, compañeros de equipo ellos, la ruta, llegando los tres solos.

Y volvió al Tour. Y no ganó. Pero era normal. En las volatas, Greipel estaba intratable, y tras él, Cavendish y Sagan por encima del resto, quedando las migajas para Hagen, Kristoff, Degenkolb… Estuvo en la fuga el día de Gap, llegada que le trae los recuerdos de la jornada con Hushovd y Hesjedal años antes, pero trabajó para Pauwels y Teklehaimanot. Acabó la carrera, haciendo cuarto en los Elíseos.

Y dos semanas después, volvió a levantar los brazos. Esta vez en el Tour de Dinamarca, en la segunda etapa, al sprint, doblete con Sbaragli. A punto estuvo en otras dos, pero los daneses de Tinkoff, Breschel y Morkov estaban que se salían.

Y entonces sí. Llegó el momento revelación. Ese momento. ¿Sabes? En el que todo vuelve a su lugar. En el que ves como alguien es quien es, quien debía ser, quien no había sido durante un tiempo. Lo ves de nuevo en su esplendor. Era Boasson Hagen y fue en el Tour of Britain. Comenzó la carrera y empezó a hacer puestos. Tercero en la segunda etapa, y en la cuarta, llegó a la del final en alto, la quinta, segundo, 6″ tras Lobato, y vivimos uno de los finales más frenéticos del año. En Hartside Fell, una de las pocas grandes colinas del terreno británico factible para un final de etapa. El viento los metía en la cuneta, y desde abajo, se desató la guerra. Con Lobato descolgado kilómetros antes, Zetpunke abrió la lata de los ataques, seguido de Kruijswijk, Rubén Fernández, Intxausti, Kennaugh, Alex Peters, o Sorensen. Poco a poco, y con un increíble encunetamiento en subida, Kruijswijk y Poels se juntaron delante, perseguidos de cerca por Hagen, que a ritmo, les iba alcanzando. A dos de meta, se juntan los tres. Y ataca Poels, al que neutraliza Hagen, que ataca a uno de meta, y se va. Pero Poels le alcanza, rebasa y se lleva la etapa en los últimos 500 metros. Aún así, a Hagen le sirvió para vestirse de líder. Quedaban tres etapas. Las dos últimas, para el sprint, no le presentaban problemas.

La anterior, la del día siguiente a la victoria de Poels, era más difícil. Delante, una fuga con Trentin, Gorka Izagirre, Kung y Debusshere sobrevivían a 15 de meta con casi un minuto. Izagirre, amenazaba la general, pues se encontraba a 51 segundos en la misma. Y detrás, el Sky, le dejó toda la tostada a Hagen, sin compañeros de equipos. Y Hagen comenzó el recital. Se puso a tirar. Entonces, Trentin se marchó solo delante, Hagen engulló con el grupo, tirado por él, a los otros tres, y la ventaja del italiano era ya de solo 11 segundos. Hagen tomó aire. Y a 3 de meta, lanzó su hachazo. Impresionante. Brutal. Magnífico. Nadie pudo seguir su rueda. Cuando llegó a Trentin, no paró, hachazo. Pero el italiano le había visto venir y pudo meterse a rueda. Hagen honró el amarillo, al que defendía atacando, y llevó a Trentin en butaca hasta la recta de meta, donde el italiano le rebasó, pero no sin que Hagen le asustara en el sprint. Acababa de asegurar una general que no perdería en las dos jornadas siguientes. Pero aseguró algo mejor. La vuelta del mejor Boasson Hagen. En los mundiales, trabajó para Kristoff y acabó 20º, final de su temporada 2015.

Y así llegamos a hoy. A 2016. A una nueva temporada. En Team Dimension Data. Mismo equipo, nombre distinto, nueva licencia, esta vez World Tour, nueva ropa, y nuevos compañeros, como Cavendish, Eisel, o Renshaw, viejos conocidos en HTC y/o Sky. Por cierto, a destacar la coincidencia de Farrar con Renshaw y Cavendish, rivales máximos el primero y tercero hace años, y guardaespaldas de Cav el segundo, protagonista de incidentes como los cabezazos y vayas en el Tour de 2010.

Como los años anteriores, éste lo ha comenzado debutando en Mallorca, en dos de las pruebas de la Challenge, en la que ha quedado tercero al sprint en una, y 11º en la conseguida por Brambilla, llegando en el pequeño grupo de 20 favoritos que seguía al corredor del Etixx.

De allí, vuelo, y a correr en Qatar. Hemos visto al mismo Boasson Hagen que en Tour of Britain. Al mismo de siempre. Un Boasson Hagen fuerte, musculoso, potente, rabioso, y al que no le ha importado ser gregario lanzando a Cavendish mientras jugaba a su vez su baza por la general. En la primera etapa, con abanicos, fue el único del equipo que consiguió colarse con Cavendish en el cabecero, y protegió al británico, además de tirar, durante gran parte del día. De cara a meta, Katusha era mayoría y Cav se dedicó a coger la rueda de Kristoff y rebasarle, mientras Boasson Hagen sprintaba en búsqueda de puesto y bonificación. En la segunda, test del mundial de finales de año, los abanicos volvieron a partir la carrera, y esta vez, Cavendish quedó descolgado, aunque pudo entrar sin problemas en el grupo principal a la entrada del circuito. Boasson Hagen estuvo atento, siempre delante, sin riesgo, y el equipo controló el circuito final, sin complicaciones. En el kilómetro final, soplaba algo el viento, amenazaba el bordillo de la cuneta, y Dimension Data intentó con Farrar, B. Hagen y Cavendish un movimiento letal, acelerando en los últimos metros y cortando un grupo primero, que recuperó los metros, para luego, entre cabezazos por la posición, una mediana produjera una caída, que les dejó delante a ellos, los Katusha y alguno más. Boasson Hagen lanzó el sprint, desde lejísimos. Prácticamente hizo 600 metros a tope tirando y sprintando, pero Cavendish sprinto por la zona exterior, cara al viento, y Kristoff le ganó por poco la partida. B. Hagen apretó y acabó quinto.

Al día siguiente, el culmen de su regreso. Una magnífica siempre contrarreloj de 11 kilómetros, con un intervalo de 13-14 minutos a capacidad prácticamente anaeróbica. Con bicis convencionales. Sin cabra. A mí me encanta, y me parece uno de los mejores medidores, aunque este año no están muchos clasicómanos, para ver quién va a llegar en plena forma a las clásicas. Westra y Jos Van Emden (que hizo top5 en el prólogo del Tour y Perico se atrevió a meterlo en la lista de los que habían ido pero no habían estado), marcaron mejores tiempos, y entonces llegó Boasson Hagen para ventilárselos a todos. Meterle 25 segundos a Van Emden, y 32 a Van Avermaet, su máximo rival, además de colocándose líder, seguido para más inri de Cavendish, compañero, a 26 segundos. Quinziato y Van Avermaet, a poco más de 30 y Kristoff a 45. Lo tenía hecho. Solo tenía que dedicarse a lanzar a Cavendish, y uno u otro ganaría la general haciendo el otro segundo.

Pero la mala suerte se cebó con él. Como en 2010, cuando una lesión le privó de disputar Flandes y Roubaix en su primer año en Sky. Año en que sin duda, habría hecho podio en ambas, cambiando totalmente su futuro, pues desde entonces habría enfocado sus temporadas completamente en las clásicas y en el Mundial, dejando el Tour como objetivo subsidiario, al estilo Cancellara, y probablemente, hoy estaríamos hablando de alguien que ganó ambos monumentos, alguno de ellos incluso por partida doble, y puede que también una Sanremo.

Como digo, la mala suerte se cebó con el en la cuarta etapa, cuando a falta de 8 kilómetros, y con todo medio hecho para lanzar a Cavendish con los 4 o 5 corredores de Dimension Data que quedaban en el reducido grupo delantero, tras todo el trabajo de otro día con viento y abanicos en el circuito de Medinat Al Shamal, que tanto juego da cada año terminando con un grupo delantero reducido por el viento, pinchó. Si, a 8 de meta, Boasson Hagen se deja caer a cola levantando el brazo, había pinchado, y cambió de rueda con un compañero en la cuneta, otros dos se descolgaron, pero era demasiado cerca de meta. Lotto Jumbo, que no tenía nadie en la general y cuyo Hofland es más lento que el resto de sprinters que había y está además en peor forma, y BMC, que si tenía la baza de Van Avermaet en la general y la de Quinziato, se pusieron a tirar a bloque, mientras Boasson Hagen conseguía incorporarse a un grupo, del que se puso a tirar como un berraco. Sus datos tuvieron que ser flipantes, soltaba de rueda a los demás, y de sus compañeros, solo uno pudo darle algún relevo. Aún así, delante eran muchos, y más cuando Katusha hizo los dos últimos kilómetros a todo tren para que Kristoff ganara en un dificilísimo sprint encunetado para el resto. Boasson Hagen perdió demasiado, 45 segundos que provocaban que Kristoff, Quinziato y Van Avermaet le ganaran la posición en la general. Al menos también lo hizo el nuevo líder, que era su compañero Cavendish, y que partiría de cara a la última etapa con dos segundos sobre Van Avermaet. La general se decidiría en las bonificaciones del sprint final, de 10, 6 y 4 segundos, y en las de las metas volantes, de 3, 2 y 1 segundo. Por lo tanto, con las dos metas volantes, y el sprint final, Van Avermaet y Quinziato lo tenían difícil, a 2 y 6 segundos en la general, pero siendo para ellos muy difícil llegar por delante de Cav en la volata final. Kristoff a 9 segundos, pasaba a ser el máximo rival, pues ganando las dos volantes sin que Cavendish puntuara, difícil por otra parte, le bastaba con ganar la etapa, para sumar 10 segundos sobre Cav y ganar la etapa. De hecho, con uno menos, también la ganaría.

Finalmente, en un sprint de infarto, Kristoff se llevó la etapa y Cavendish la general, segundo en el parcial en el sprint más bonito del año, en el que hizo falta photofinish y en el que Boasson Hagen cumplió a la perfección con su función de lanzador.

Y así es como sabemos que Boasson Hagen ha vuelto. Y no lo digo yo. Lo dicen todos. Kristoff, por ejemplo, rival, y a la vez compatriota compañero de selección, y en 2007, en el Maxbo Bianchi. Tras la crono, lo decía: “En Sky, tenía que trabajar un monton y le querían convertir en otro tipo de corredor, pero ahora está volviendo a convertirse en lo que era antes. Se ve como su potencia ha vuelto, estaba arriba en los abanicos los otros días y sprintó muy bien. Pinta bien que el buen Boasson Hagen que recordamos de hace años haya vuelto”. “El ha vuelto a su entrenador antiguo, y creo que ese movimiento es bueno porque en Sky tenía que trabajar mucho, y le querían convertir en otro corredor“.

Su propio compañero Cavendish también lo dice: “Es el mismo corredor que era en HTC. El nunca ha cambiado como corredor, es solo que estaba en modo de servicio en Sky y por eso no pudimos verle hacer aquello de lo que era capaz. Ha vuelto en un ambiente en el que puede florecer como corredor. Ha crecido como líder. Ahora es uno de los mayores del equipo, y realmente motiva a los demás. Sabe como correr en equipo, como ser un líder y capitán. Es bueno verle crecer en el rol de líder.

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