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Las cabalgadas de Bobridge, FTP 24 h

Tiene 26 años, y a mi parecer, siempre ha estado subestimado. Es un corredorazo, valido tanto para trabajar como para disputar, y aún así, ningún equipo le ha mantenido en sus filas de manera convincente, desaprovechando su portento físico. 

Bobridge tiene un talento natural. No solo tiene un FTP elevadísimo, justo por debajo del de los mejores croners mundiales, Tony Martin, Cancellara, Wiggins, Dennis, y en momentos buenos, gente como Dowsett, Malori o Kiryienka. No solo eso, además, es capaz de mantenerlo no solo durante los 60 minutos teóricos del FTP, si no durante horas. 

Eso le ha permitido firmar alguna cabalgada que otra, siendo memorable alguna de ellas. Hoy mismo, ha puesto su nombre a los nacionales de Australia en ruta, tras meterse en una fuga de 22 corredores de salida, quedarse solo con otro más tarde, y solo, solo, solo, para aguantar hasta el final. Pero no es la única…

Se inicia con la pista, bendita pista australiana, de la mano del Instituto Australiano de deportes y con 17 años, en 2006, consigue su primer oro mundial, con Howard, C. Meyer y T. Meyer en persecución por equipos, y el campeonato de Oceanía de persecución individual, para en 2007 ganar el australiano de Madison con Oshea, y otra vez el mundial, ahora u23, de persecución por equipos, y así, hasta 2012, años en los que sumó 11 medallas entre JJOO, Mundiales de Pista y Juegos de la Commonwealth, 5 de ellas de oro, entre las que destacan, además de las mencionadas, los dos campeonatos del mundo en persecución por equipos, en 2010 y 2011, ya en la máxima categoría, y sobre todo, el mundial de persecución individual de ese mismo 2011, además de más de 15 campeonatos australianos y de Oceanía, en muchas modalidades, desde la persecución, hasta los puntos o el scratch. 

Pero no estamos hablando de pista, y es una pena, que mientras el chaval arrasaba sobre las tablas de los velódromos, no lo valoraran como debieran en la carretera. Tras un par de años en los que compaginó la ruta y la pista en el típico continental australiano de Jayco o del Instituto Australiano de Deportes, Bobridge ficha en 2010 por Garmin, pero su cabalgadas ya habían comenzado en 2009…

Ronde d l’Isard, 2008

Fue su primer gran día en ruta. Se escapa de salida, y entre él y el pelotón, un grupo de perseguidores, que no lo cogen hasta que él decide esperar. Circula con ellos media etapa y luego se va con Travis Meyer y Gert Dockx. Lleva casi toda la responsabilidad él, pero en el sprint, se lleva la etapa el belga. 

2009, genial como U23

Tras comenzar el año conquistando el nacional contra el crono y en ruta ante gente como Meyer o Matthews, otra cabalgada llegó en el Tour of Japan. Se escapa a 90 de meta con otro corredor que prácticamente no colaboraba, y en los últimos kilómetros, se les unen Fofonov, y Pardilla. Reventados de ir en fuga, Bobridge recupera apenas unos minutos a rueda, y les gana en meta. En la Thuringer U23, le ganó la crono a Gretsch y Brandle, metiéndoles casi un minuto. 

La mejor llegó en la clásica Eschborn – Frankfurt, en la que Bobridge se metió en la fuga del día, y cuando Brandle atacó a por la etapa, y cogió ventaja en los últimos 15 kilómetros, Bobridge saltó en su búsqueda, llevando de lastre a Schorn, alcanzó a Brandle llegando a meta, y pese a llevar al otro austríaco, compañero de Brandle, a rueda desde que saltara, Bobridge le venció en meta.

Bueno no, lo mejor llegó en el mundial, en Mendrisio. Allí conquistó el Mundial CRI U23, otro oro mundial más para Jack, en carretera esta vez. Y no lo hizo ante cojos. Nelson Oliveira, Gretsch, Kittel, Malori, Dowsett, Van Garderen. Todos tras él, ganador. 

2010, corriendo para el Garmin

En 2010 le fichan en Garmin Transitions, siendo su salto al máximo nivel del ciclismo. El año no fue muy bueno, hasta que en verano, consiguiera su primera victoria, en el Eneco Tour, justificando su fichaje. Otra fuga, de la que terminaron destacándose Bobridge, Rubén Pérez, Gardeyn, y los compañeros De Gendt y Van Staeyen, ambos de Topsport. Pese a que estos dos se dedicaron a jugar con su superioridad numérica, Bobridge les controló, y a 2 de meta realizó un ataque que nadie pudo seguir, plantándose en meta solo.

2011, otro año con Garmin

Comenzó el año, como este 2016, ganando el Open en ruta de Australia, el nacional, de una manera similar. Hoy parece que nadie lo recordaba. Esperó que se formara la fuga. Un sexteto. Era la buena. Entonces saltó del pelotón y les enganchó como quiso. Era el más fuerte de la fuga, el que más pasaba, el que más tiraba, y pronto se quedó solo con otros dos corredores. Pero el pelotón iba cerca, a apenas 45 segundos. Bobridge se movió entonces, aún con muchos kilómetros por delante, pero es su salsa. Se puso a rodar, y mantenía a la perfección esa renta, por debajo del minuto, aparentemente insuficiente, pero constante. Atrás, se mataban por cogerle, pero debido al os esfuerzos, el pelotón menguaba y menguaba. Bobridge seguía por delante, y los de atrás no eran cojos: Goss, Gerrans…

Bobridge entró solo en meta, de forma parecida, algo menos épica, a la de hoy, y otra vez, halagadísimo por sus rivales. Gerrans y Goss, que le acompañaron en el podio, se deshacieron en halagos.

Meses más tarde, en su primer mundial CRI con los mejores, hacía quinto, solo superado por Grabsch, Cancellara, Wiggins y Tony Martin. 

2o12, el fichaje lógico

Cuando eres joven, bueno, y tienes proyección, siendo australiano, lo normal es que Orica te fiche. Y eso hicieron. Pero una caída en los nacionales, y el objetivo de los JJOO le desvincularon un poco de la carretera. Al menos, sumó varias platas en los mundiales, y la olímpica en la persecución por escuadras. 

Pero Bobridge, a pesar de tener firmados dos años con los australianos, no se encontraba a gusto, y tras discutirlo con el equipo, a finales de Septiembre, confirmaba el fichaje por Rabobank (Blanco el próximo año).

2013, doblemente en Blanco

El nombre del equipo no fue lo único Blanco para Bobridge, que cuajó, tras la resaca de los JJOO, un malísimo 2013, en el Blanco a inicios de año, Belkin en la segunda mitad.

Confirmaba Bobridge que su intención era centrarse de una vez en la ruta, y que en Rabobank, podrían hacerle evolucionar y progresar de gran manera, algo que se ha demostrado después, que en los años recientes a Orica se le ha dado mejor que a los holandeses.

El caso es que Bobridge, que tan bien se preparaba para la pista, pecó de falta de ambición: ” The Rabobank Cycling Team has experience in training young talents to good road racers. I am a real team player, want to help my teammates. That is my strength. ” Vamos, que quería ser gregario, que esa era su fortaleza.

In un caraggio. Su fortaleza es rodar a 50 kilómetros por hora durante 1, 2 y 3 horas, y eso, no solo sirve para llevar a Gesink protegido o a Hofland, Bos y Renshaw al sprint. Sirve para ganar carreras, y con su falta de ambición, Bobridge no fue preparado para ello. 

2014, otro año en Belkin, otro año blanco. 

En 2014 continuó, como tenía firmado, dos años, en Belkin, pero las cosas no mejoraron. Aunque su 5º puesto en los nacionales en ruta parecían haberle devuelto a su potencial, pronto se desinfló y volvió al anonimato. Muchos abandonos, un puestómetro que no bajaba del 130, pocas fugas… Ni si quiera hizo una buena crono, salvo la de California, sexto, pero tras Wiggins, Dennis, Phinney, Teruel, y Sergent. Eso, y el octavo puesto en el final en alto en Mountain High fueron sus mejores resultados, y únicos decentes, del año.

2015, Vuelta a la Realidad

Con aquellos resultados, obviamente no le renovaron en Belkin, y en Noviembre, confirmaba el fichaje por Budget Forklifts, continental australiano, para 2015. 

Pero lo más influyente en su 2015 fue meterse entre ceja y ceja hacerse con el récord de la hora. Con Rio de Janeiro en la mente también, quería volver a una pista abandonada desde 2012.

El 31 de Enero, Borbidge se enfrentaba al récord de la hora, en lo que dijo ser el esfuerzo más duro de su vida. “Es lo más cerca que he estado de la muerte sin morir”. Falló, se quedó a unos metros del récord de Brandle. Empezó demasiado fuerte, y a partir del primer tercio, se hundió. Es curioso, porque de haber realizado toda la prueba ligeramente por encima de su FTP, en lugar de empezar tan fuerte, probablemente hubiera superado el récord sin problemas. 

Al menos, toda la preparación no fue en balde. Y 2015 fue un buen año para Bobridge, que con su victoria en la primera etapa del Tour Down Under eliminó los fantasmas de dos años desaparecido entre los colores azules y verde de Blanco y Belkin.

Era la primera etapa, y aunque la fuga con Westra, Belkov, Durbridge y el propio Bobridge, corriendo para UNISA (al ser una carrera WT catalogada como de promoción pueden participar selecciones nacionales, según artículo  2.15.154 de la UCI), diera miedo por nombres, todos pensaban que acabaría neutralizándose, que se resolvería todo con una pequeña volata.

Más aún cuando a falta de 30 kilómetros les tenían bajo el minuto, con un terreno ondulado duro, trabajo atrás, y un final jugoso para un sprint abierto, tanto para velocistas como uphillers. Pero pese al trabajo atrás, delante apretaban con fuerza, y Bobridge uno de los que más, en plena forma a apenas semana y pico de su intento del record de la hora. Etixx, Sky, Giant, tiraban a muerte. Y ahí seguían los jabatos.

A falta de 10 eran menos de 40 segundos. Mantuvieron el pulso, se miraron, atacó Belkov, Bobridge lo cogió con una pierna, y juntos los cuatro, se colocó atrás, con sangre fría, desarrollo preparado y de pie.

En la pequeña subidita previa a meta, repecho, con el pelotón suspirando en sus cogotes, arrancó la moto, sprintó a muerte, y ni sus compañeros de fuga, ni el pelotón, le olieron. Etapa y liderato. Unos días después, acababa la carrera llevándose la montaña. 

Todoterreno total, en Tour de Beauce, en el segundo sector del tercer día, un criterium de 60 kilómetros, se metió en una fuga y consiguieron llegar, aunque Boivin le superó al sprint. Volvía a funcionar, en las carreras americanas corrió bien, y todo ha tenido su premio con el fichaje para 2016 por Trek Segafredo.

2016, estreno ilusionante

Con Trek Segafredo, Bobridge ha comenzado enchufado. 10º en la prueba contra el crono de los nacionales, hoy se hacía con el Oro en la prueba en ruta de manera épica. 

En la fuga inicial de una veintena de corredores, en la que participó durante 90 kilómetros, recorrió otros 10 tras atacar, ya solo con Sulzberger como compañero, y los últimos 70, totalmente en solitario, tras soltar al corredor del Drapac. Llegó a tener 9 minutos, y cuando atrás empezaron a trabajar, se dieron cuenta de que el que había delante no era un mindundi, y que los watios que estaba produciendo, no iban a desaparecer. Que se iban a mantener casi al mismo tempo hasta el final. Que Bobridge iba a aguantar. Ni Orica, con muchos corredores, pudo darle caza. Como en 2011, entre perseguirle a él, el viento, y las series de Porte y Dennis (critican en Orica que entrenando y reventando el pelotón, entorpeciendo), disminuyeron un pelotón en el que llegaron de uno en uno. Y solo hasta 15, por que el resto de corredores, hasta más de un centenar, acabaron bajándose de la bici en las vueltas anteriores.

Bobridge entró en meta. La mejor manera de definirlo llegó de la mano de Cameron Meyer cuando le felicitó en meta ”You are an animal”. Pues eso. 

Por cierto, las dos fotos son de hoy, a ver si encuentras el detalle.