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Wout Poels. Chavales, que de la nada es imposible salir.

Está de moda. Desde hace un par de años. Más bien desde la existencia de Sky. Alguien da un salto de calidad, y para muchos ‘ha salido de la nada’. Suelen ser aquellos que solo ven el Tour, la Vuelta, y el Giro si lo corre Contador. De ver pruebas como Artic Race of Norway, Tour of Denmark, o el Criterium International, nada, mucho menos de seguir el ciclismo amateur español, diletantti italiano o de la DN1 francesa. Por eso, no ven aparecer a nadie. No les ven llegar. Ni vieron a Zakarin llegar, ni han visto a Gianni Moscon, ni vieron a Poels, y ahora, dicen o dirán, que estos corredores salen de la nada, cuando llevan años y años, categoría a categoría, demostrando ser los que mejor motor tienen. Pero claro, teniendo en cuenta que trataban de comparar a un Froome y su rendimiento cuando su misión no era la de disputar, con el de ahora, pues que vamos a decirles a estos pobres ciegos. 

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El caso. Wout Poels. Vuelta a la Comunitat Valenciana y la victoria en la crono inicial, de distancia media, que no era tan crono, sino que se disputaba sobre un terreno roto más parecido a un final de etapa en el que atacas, te vas solo, y a muerte hasta el final, la mejor cualidad de Poels, junto a la recuperación tras series cortas intensas en subidas y muros. Es un corredor perfecto para las Ardenas, por ejemplo. No debería retirarse sin al menos, una Amstel o Flecha Valona o Brabançona, y en solitario. O una clásica de San Sebastián. La potencia necesaria para esa crono no es la de un croner, rodando a elevados watios de manera sostenida, sino la de una persona explosiva, con buena subida y recuperación, pero también buen rodar, y ese es Poels. 

El caso es que Poels nace en el 87 en Vernay, en el Limburgo (vamos que lo de las colinas está en el ADN), que estudió hasta secundaria sacando el MBO en Marketing. Comenzó con el ciclismo por el hermano, que era ciclista. En 2001, con 14 años, en el club Rtc-Buitenlust. En 2006 recala en las filas del Fondas-P3Transfer Team, un equipo de categoría Continental holandés en el que corría su hermano. Allí estuvo tres años, dos corriendo prácticamente en amateurs, y un tercero,corriendo ya a veces entre profesionales, cuando salió a la luz con su victoria en la general de la Vuelta a Castilla y León amateur, o su tercer puesto en la Vuelta a Lleida. Tenía potencial. Por ello, en 2009, cuando Vacansoleil hereda la estructura de su equipo y forma el equipo Pro Continental, cuentan con él como uno de los ciclistas que mantendrían, para añadir a los fichajes de relumbre (algunos con mucho polvo ya): Baden Cooke, o Leukemans, y a otros, a los que también dieron la posibilidad de pasar de Continentales a Pro Conti con gran acierto: Marcato, Westra, Bozic, Lagutin, Golas o Mouris. 

Entonces sí, el calendario de Poels se transformó en totalmente profesional, como su contrato, a sus 22 años. En la primera temporada, no obtuvo ningún resultado reseñable, salvo algún top15, pero fue regular y prácticamente no abandonó ninguna carrera. Sí tuvo un premio, la Cima Marco Pantani de la Vuelta a Murcia 2009, que premiaba al primero en pasar por el puerto más alto de la carrera. 

En 2010, ya sí, llega el verdadero salto de calidad. Termina todas las carreras en que participa, y en muchas de ellas, en el top20. Su mejor momento llegó con el Tour de l’Ain. Tras el prólogo y varias etapas llanas, llega la última, reina, y la gana, por delante de Pinot, Moncoutie, Coppel, Van Garderen, Van Avermaet, o Zubeldia, líder y ganador de la general, aunque con el mismo tiempo que Poels, que a punto estuvo de ganarle una vuelta a corredores mucho más experimentados que él, como Moncoutie, uno de los fijos en la parrilla de salida de la carrera francesa. En Septiembre, participa en el Tour of Britain de Albasini y gana la cuarta etapa, en solitario por delante de un grupo con Bozic, De Kort o Porte y Sinkewitz, desde el que atacó de ésta manera. 

En 2011, da otro saltito de calidad, y los resultados empiezan a acomodarse en la zona del top5, algo sin duda muy favorecido por la manera combativa de correr de su equipo Vacansoleil y la libertad de sus corredores, muy acorde a las cualidades de valentía de Poels. Así, 3º en el Mediterranéen tras Moncoutie y Peraud, 4º en la Vuelta a Murcia (3º tras la descalificación de Contador), o 2º en la etapa de Castelraimondo de la Tirreno fueron su inicio de temporada. 

Tras ello, debuta en el Tour, pero abandona por enfermedad, para al mes, estar disputando Polonia con buen ritmo, cuarto en la general y segundo en la etapa más dura. Vuelve al Tour de l’Ain, carrera que se convirtió en fetiche para él, pues volvió a ganar etapa, esta vez en Lélex, sobre Rolland, Moncoutie, Bardet o su compañero Hoogerland. Para más saciar su evolución, acaba 2º en dos etapas de la Vuelta, la de Valdepeñas, tras Purito, y la de Angliru, tras Cobo. 4º en Somiedo, 8º en S. Nevada y 17º en la General, 

Y el ritmo continua en 2012. Si esto no es una evolución paulatina, que venga quien tenga que venir y lo diga. 5º en la reina de Algarve, 3º en la general de Murcia, 8º en la de Tirreno, 15º en la Valona, y en el Skoda Tour, consigue su primera del año, ganando en Differdange. Por delante de Fuglsang y Shleck, los tres solos. Además, sería segundo en la general, tras Fuglsang, sobre Frank. En el Tour, esta vez es una caída lo que le obliga a abandonar, y esta tan fuerte, que supuso para el el final de temporada.

2013 fue su último año en Vacansoleil, básicamente, por la desaparición del equipo. Se convierte en un corredor vigilado, y ante la presión de encontrar patrocinador por la salida de la empresa de vacaciones acaban con la actitud combativa, al igual que el sistema de puntos, y colocan a Poels a luchar por los puntos, por puestos en las generales. Sí, los consiguió, 10º y 9º en Tirreno y País Vasco, ambas WT, quemado en Romandie y Dauphiné, y en el Tour, con solo alguna aparición esporádica para acabar el 28, renunciando a ganar alguna etapa. Vamos, que nos perdimos el que podría haber sido un gran año. 15º en una Clásica de San Sebastián que debiera ganar antes de retirarse, se reencontró consigo y la victoria en su prueba, el Tour de l’Ain, ganando, otra vez, en Belley, esta vez llegando con Bardet con más de un minuto sobre el grupo. Para Bardet la general, él segundo y etapa. Acabó la temporada en la Vuelta, pero la abandonó en la dantesca jornada del Coll de la Gallina. Luego corrió en GP Wallonie, y el equipo desapareció. 

Tras rumores de un posible fichaje por Garmin, finalmente pasa a las filas de Omega Pharma Quick Step con un contrato de un año, buscando el equipo belga fortalecerse en generales y Ardenas, para las que también fichó a De Gendt, Urán o Bakelants, ninguno exitoso en las filas del equipo flandriano. Si en 2013 la presión por encontrar patrocinador frenó su carácter liberal y atacante, en 2014 fue la manera de correr de Omega. Comenzó bien, 9º en Strade Bianche, cubriendo al ganador, su compañero Kwiatkowski, y formó parte del equipo que ganó la CRE de Tirreno. En Arrate, cima fija de País Vasco, se hizo con una victoria World Tour, mientras los comentaristas aún esperan que Valverde y Samu le huelan. A Poels no se le dejan ni 10 metros, por que sufre, y no los pierde.

10º en la General, hizo unas buenas Ardenas, en las que con un mejor planteamiento del equipo podría haber dado mejores resultados, 15º en Brabançona, 12º en Valona. Corrió el Giro, 21º en la General y alguna buena actuación, genial defendiendo a Urán, pero con una nota de calidad que hoy vuelve a contradecir el ‘ha salido de la nada’. Hizo 6º en la CRI de Barolo, ganada por Urán, y que como la de la Vuelta a la Comunidad Valenciana, era más un final de etapa en solitario que una contrarreloj. En la Vuelta, no tuvo muy buenos resultados, y el final del año, su punto flaco cada temporada, tampoco fue nada bueno. Debe mejorar en ello, porque también debería aspirar a Lombardía y Milán Turín. 

En Agosto, Poels ya había avisado de que dejaba Omega, que se había presentado una oportunidad que no podía dejar escapar, aunque no podía decir el equipo. Lo dijo semanas después, el 1 de Septiembre, abierto mercado de fichajes. Fichaba por Sky. El primer holandés del equipo. Por un lado, una oportunidad genial de progresar. Por otro, un escalón más abajo en agresividad, combatividad y libertad.

Tanto, que durante 2015, no tuvo casi ninguna, salvo en Tirreno y por la decisión repentina de Froome, del que se había convertido en ‘mejor amigo’ y ‘sparring de entrenos’ de no participar en la carrera. No la desaprovechó, ganó la etapa de Castelraimondo, en la que Gilbert le había superado años antes. Esta vez atacando, de manera muy parecida, a lo que fue la crono inaugural de esta Vuelta a la Comunidad Valenciana. De allí a Catalunya, abandonos en las Ardenas, y al Dauphiné, a trabajar para Froome. Igual que en el Tour de Francia, ayudándole a ganar su segunda ronda gala, imprescindible en el trabajo en las jornadas de Alpe D’Huez, 

De allí a Poitiou y Gp Plouay, y después, al Tour of Britain, oportunidad de liderar que no desaprovechó, solo vencido en la general por un Boasson Hagen intratable. Eso sí, Poels se llevó su etapa. Fue un esfuerzo agónico, flipante, con viento de cuneta por una colina británica.

Finalmente, concluyó el año, esta vez, en condiciones óptimas, por primera, y acabó 5º en Milan Turin por no gestionar esfuerzo, 12 en Lombardía, y 3º en el Abu Dhabi Tour, donde una caída en línea de meta en el final en alto de la tercera etapa le separó de una victoria parcial y en la General, siendo ambas, finalmente, para Chaves. 

Para 2016, ha llegado otro salto de calidad, y con la salida de Porte, alguna oportunidad de liderar. La primera, en esta Vuelta a la Comunitat Valenciana, tras ganar la crono inaugural, más escapada que crono, repito, y acabar 3º en la etapa segunda, con final en el Col de Fredes. Es líder con 15 segundos, y restan tres etapas, dos de ellas al sprint, otra, la penúltima, con final en el duro Xorret de Catí, donde es uno de los favoritos a ganar la etapa y sentenciar la general.

La gente acostumbra a hablar por hablar. A decir que alguien que lleva más de 10 años con una evolución paulatina, ha salido de la nada. A decir que anda por que en Sky tienen la fórmula o el motorcito. No es así. Poels tiene motor, clase y ambición (algo dormida cuando me suelta que quiere estar en Sky por que es el mejor equipo para las Generales y con Froome pueden optar a todo), y Sky, con sus grandes métodos, de entrenamiento, alimentación, descanso, programación, y mucho más (salvo originalidad en competición), saca a relucir lo mejor de cada correrdor.