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La está buscando, y la va encontrar. Clásico Pieter Weening.

Muy activo en esta Volta a Catalunya,  todo el mundo sabe quién es Pieter Weening. O debería. Ahora corre en Roompot. Antes lo hizo en Orica, y con anterioridad, en Rabobank. Magnífico Junior y Amateur, ha vestido la maglia Rosa, ha ganado dos etapas en el Giro (cuatro si contamos las CRE) y una en el Tour, o la general de Polonia, pero ha ayudado a ganar muchísimo más. A Boogerd, Gerrans, o Matthews, o también ha sido indispensable para Gesink, Mollema, Ten Dam, Chaves, Yates 1, Yates 2 y un largo sinfin de corredores.

La está buscando, y la va a encontrar. La victoria, y la va a encontrar. La buscó en Omán, intentando aguantar en Green Mountain y fugado en la etapa rompepiernas. La ha buscado en la Volta, escapado de manera tardía en la etapa subreina, y de salida en la reina. A 2 de meta capturado por De Gendt y los favoritos en la de Port Ainé. La está buscando, y la va a encontrar.

Corredor holandés de 34 años, el típico fino y alto tipo Gesink. O Hoogerland. Por que es el prototipo holandés: alto y fino, que vale para rodar y subir, aunque los haya bajitos, y los haya musculosos (muchos), pero en éste caso, muchos menos que los belgas, y en los anterior, que los colombianos. El neerlandés ciclista medio mide 1’80 y pico y pesa 65-70 kilos. Al rodar, y subir bien, suman algo importantísimo. Táctica, y técnica, por que llevan compitiendo con ambas desde pequeños, a diferencia de países como España en el que lo importante es subir a 5’5 w/kg los puertos desde joven, capacidad que depende más del motor de serie que se traiga que de aprendizaje, y que se puede alcanzar más adelante con entrenamiento. La táctica y la técnica no. O la mamas desde chico, o le dices adiós. Y eso que ganan los holandeses y sus vecinos los belgas, expertos en ambas aptitudes. Cualquier holandés ha hecho algo de pista, pasado media juventud en la cuneta metido y corriendo bajo la lluvia, y eso se nota. Aún con menos fibras rápidas que Pedro Delgado, si te esprinta, es muy probablemente que te gane. Elegirá mejor el desarrollo, el momento en que arrancar y cómo hacerlo. Y si no que le pregunten a Malacarne o Kloden.

Se formó en la cantera del Rabobank,  la que accedió en 2001 con 20 años, como u23, e incluso pasó por sus categorías más inferiores, desde Juniors, en 1999. Eso sí, no sin antes pasar por el mítico club Otto Ebbens, en el que también se iniciaron Lieuwe Westra o Erik Dekker. Fue en ese mismo 1999 cuando Weening ganaba como Junior la Classique des Alpes, una de las más importantes carreras juniors de Francia y en general de Europa.

En 2001, con la selección acaba 22º un mundial que ganó Popovych, en un año en el que corría ya para el Rabobank filial, de tercera división, que se creó a finales de año de manera oficiosa, oficial al siguiente con gente como él, Hesjedal, Kevin de Weert o Elijzeen o Ten Dam. No era su primer mundial, pues la selección contaba con él desde juniors, y ya en 1999 participó en el que Cunego se llevó la victoria, en Verona.

2002 fue un año trascendental, en el que Weening ganó la Thuringen, quizás la Vuelta u23 más importante de centroeuropa, alemana, y cuyo palmares (Degenkolb, Kelderman, Tony Martin, Mathias Frank, Rohan Dennis o Van Baarle) no deja lugar a dudas sobre que cualquiera que la gane llegará al máximo nivel. Se la ganó a Christian Knees, gracias sobre todo a una crono espectacular del ahora corredor de Roompot. Acabó también aquel año 11º la Lieja u23, en el reducido grupo de elegidos que encabezó Cristophe Kern. E hizo 6º en el Tour de l’Avenir, ganó el nacional u23, o la Transasalce, vuelta en la Alsacia, a Pozzovivo. Acabó 2º el circuito UCI u23.

Tampoco estuvo mal 2003, su último año en la categoría, consiguiendo etapa y general del Istrian Trophy, una etapa y la crono por equipos de la Thuringen. Esta vez logró subir al podio en la Lieja, con Van den Broeck y el ganador, Vansummeren, mismo puesto que en la Cote Picardie, dos pruebas prestigiosísimas. 9º en la general del Thuringen y 8º en el Mundial de Hamilton, en el que llegó en el grupo reducido de 9 corredores y se vació para que Dekker disputara.  Además, disputó con los profesionales el Tour of Austria y el Tour de Valonia, y no andubo nada mal, acabando octavo en Austria y 21º en Valonia.

2004-2011 Rabobank

Por fin, en 2004, Weening pasaba a profesionales. Con Rabobank, en cuyo primer equipo pasaría 8 temporadas, hasta la de 2011. No tuvo mal calendario como neopro, debutando tarde por problemas con la rodilla, disputando Vuelta a Suiza, San Sebastián y GP Zurich (Copa del Mundo), debutando en la Vuelta a España y logrando acabarla, y acabando igualmente Milán Turin y Giro de Lombardia. Los otros siete años fueron un asentamiento general, que derivó en un servicio incuestionable al equipo y sus líderes, mezclado con buenas actuaciones cuando la libertad llamaba a su puerta.

Fueron pasando los años… Bueno, el año, por que en 2005, llegó su primera victoria como profesional. En realidad, las dos primeras. Se convirtió en un fijo de las alineaciones de Boogerd, al que ayudó de manera clara a hacer podio en Amstel y en Lieja, entre otras grandes ayudas, lo que le hizo acceder al mejor calendario, en el que su primer destello fue estar a punto de ganar la montaña en la Vuelta a Murcia y una etapa en Catalunya.

Pero fue en el Tour. Imagínate. Tu primera victoria, en el Tour, y ante Kloden. En la 8ª etapa, entre Pforzheim y Gerardmer. Se salió a muerte, con Rasmussen, Hushovd, Weggman y muchos corredores peleando por las volantes y montaña, con el pelotón persiguiendo para que algún líder puntuara en ellas, con fugas que no se consolidaban. Hasta mitad de etapa, donde se escapó Weening con otros cinco corredores. Más de 120 kilómetros tardó en formarse la fuga. Le acompañaban Commesso, Flecha, Sorensen, Vasseur, Scholz, y Jalabert. En el último puerto, largo, tendido, Weening se fue solo, y en el pelotón, Vinokourov comenzó a atacar una y otra vez, y también lo intentaron Mancebo y Valverde, pero fue Kloden el que logró escaparse de la vigilancia y contactó con Weening en la cima. Llegó el grupo a estar a 20 segundos de Weening primero, y del dúo después, pero en el descenso mantuvieron y se plantaron en meta con 30 segundos. Weening colaboró como un señor a pesar de que Kloden tenía la obligación de tirar por la general. Kloden lanzó. Weening lo tenía todo controlado, se abrió, le fue a pasar, y plof, algo falló en la cadena y al final ganó, pero de manera mucho más ajustada de lo que se preveía. Por menos de un tubular.

Cuando cruzó la meta no se lo creía “Vi a mi mecánico esperándome y estaba realmente feliz, por lo que pensé que quizás había ganado la etapa, pero tuve que preguntarle al menos 20 veces… ¿estás seguro?¿estás seguro? Por que no podía creérmelo“.

Tenía 24 años. No tardó mucho en llegar la siguiente, apenas dos meses. Y fue en Polonia. En la sexta etapa. Salía Weening en el top 20, a apenas 24 segundos del líder, Paolini, y él mismo, lideraba la persecución del grupo de 20 favoritos para sus compañeros Boogerd, y Dekker. Los ataques de Rubiera, Barredo, Chavanel, o Verdugo no fueron pocos. El más fuerte fue el de Di Luca en la penúltima subida del circuito final, y se llevó a Kirchen y nuestro protagonista, Weening. Les cogieron y finalmente, tras un corte en el que se marchó Chavanel, Weening consiguió alccanzarle con Kirchen y Arroyo, y en la subida final, Kirchen aceleró y solo quedaron ambos. Weening temporizó la parte final y en la última rampa de 300 metros a más del 10% remató la faena y ganó la etapa. Además, se vistió de líder, perdiéndo el maillot al día siguiente ante Kirchen, que en el sprint en cuesta final le sacó 9 segundos. Kirchen le aguantó en la crono final y solo pudo recortarle 5 segundos, quedándose finalmente a otros 5 en la general.

Aquel año, con esas dos excelentes victorias de primer nivel, Weening recibió el Trofeo Gerrit Schulte, algo como el Trofeo Flandrien del año pero en Países Bajos, que otorgan entre el Club 48, la revista Wieler Revue y  De Telegraaf, y en el que acababa con 7 años en el que pasaba de manos a manos entre Boogerd y Dekker. Volvería a ser nominado en 2013, pero ésta vez fue para Mollema. La elección se hace por los lectores de la revista Wieler Revue, y Weening ganó a Boogerd, Dekker, Theo Bos… Lleva el nombre del que fuera en infinitas ocasiones campeón nacional en ruta y perscución, ganador de etapa en el Tour del 38 en Nantes, y por encima de todo, campeón del mundo en persecución.

Entonces Weening entró en un periodo de 4 años de sequía, sin ganar. Eso sí, como uno de los hombres más consistentes en la ayuda hacia Boogerd, Menchov, y Rasmussen. Y a Gesink y Ten Dam más recientemente.

Pero tranquilos porque volvería a ganar. Y el aviso llegó a principios de 2009, en el Tour de California, etapa séptima, con final en Pasadena. Circuito final tipo mundialista y fuga de 10, con gente muy, muy buena, de la que consiguen destacarse en el final Roulston, Weening, que atacó para formar la buena, y Nocentini, el ganador. Y volvió a avisar en Murcia, donde ayudó a ganar la general a Menchov y aún así hizo 3º en la general.

Y llegó la Vuelta a Austria. Al dia siguiente al temido final en Ktzbuheler Horn, donde Albasini sentenció la general, había otro final en alto. En él, en la tercera etapa, Weening saltó desde el pelotón, cazó a Bertagnolli, que llevaba escapado media etapa, y le superó en meta. Acabó en el top10 la general.

Pieter Weening (Rabobank) takes the stage win.

Tuvo un buen 2009, en el que además acabó 4º en Polonia, que era pasado y futuro suyo, y echó una buena mano a Gesink en la Vuelta para que este hiciera puesto.

2010 fue su penúltimo año en la formación holandesa. A la ayuda como siempre. A Menchov casi le ayuda a ganar la general en Murcia, ganaron por equipos y Graeme Brown se llevó los puntos. Y al ruso también le ayudó a subir al podio en Romandía. Tan buena forma demostró que lo llevaron como colíder con Mollema al Giro, acabando 24º.

Niki Terpstra (Milram) celebrates his winLuego hizo 5º en el prólogo y general del Ster Elektrotoer, segundo en el nacional, donde pecó de inocencia, pues los Rabobank se fueron 4 en el grupo de 8. Primero hizo bien, atacando y dejando atrás a sus compañeros a rueda de los demás. Se llevó a Terpstra, y luego dos compañeros se les acercaron, pero Weening no esperó para poner nervioso a Terpstra, le atacó, y el por entonces en Milram le superó en meta. Cerró el año de manera inesperada en la Vuelta a Burgos. Se cayó en la última etapa, en el descenso previo a las Lagunas del Neila, y se fracturó una costilla. El dolor era lo de menos, se perdía la Vuelta. Le dolió dentro, por que ya se había perdido el Tour, en el que alguien tenía que sustituir a Ten Dam y tras su Ster y nacional todos pensaron que sería el, pero fue finalmente Tankink, Y Weening se pilló un muy buen cabreo con Breukink. Demostró que lo merecía más, Weening, con un 10º puesto en la general de Austria.

Y con 2011 cerró su ciclo en la formación naranja. No comenzó muy bien, tras la costilla, aunque ayudó a Matthews y Ten Dam a ganar etapa el primero y acabar ambos 4º y 5º la general del Down Under, y a Mollema top10 en Paris Niza. En Catalunya se reencontró con un top15 en la general, y en Romandía terminó de afinar, 6º en la general, en una aproximación perfecta al Giro.

Aquel Giro estuvo marcado por el fallecimiento de Wouter Weylandt. El bueno de Wouter se cayó bajando el Passo del Bocco en la tercera etapa (el año anterior había ganado la tercera también), y tras intentos de reanimación, falleció. Una fractura en la base del cráneo fue la causa. Una desgracia, la consecuencia. Fue una tragedia. Al día siguiente se neutralizó la etapa, y tras recorrerla en cabeza los Trek, su equipo, y Farrar, como un hermano, tanto los unos como el otro abandonaron la carrera. Allí estaba su familia. Y quiso el alma del belga Weylandt que un corredor del país vecino, Weening, ganara la etapa y se vistiera de rosa.

Era una etapa con sterrato. Entre Piombino y Orvieto. Al Giro le gustó lo vivido en la etapa de Montalcino de la edición anterior, y entre ello, y el fortalecimiento de la Strade Bianche de RCS, volvió a meter tierra blanca en el tramo final de la quinta etapa, que llegaba a Orvieto entre unas duras rampas. que conducían al Duomo. La subida, y bajada, de Croce di Fighine era el tramo más complicado de tierra. Etapa de la que como no, se quejó Contador. Gadret y Weening (los dos habían hecho Cyclocross) atacaron desde el pelotón en la subida, a 20 de meta, y cogieron a Kholer, único superviviente escapado, a 10 de meta. No se lo pensó Weening y les atacó para irse solo. Y aguantó hasta meta, por mucha leña que se dieron detrás los favoritos, en un grupo de apenas 20 en el que tiraba Lampre para Scarponi y se atacaron a muerte en las rampas finales. Insuficiente para alcanzarle, Weening ganó, 8 segundos por delante de los perseguidores.

Tappa e Maglia, por que con la victoria, los 8 segundos, y los 2:50 que perdió Millar, líder hasta entonces, la maglia rosa pasó a sus manos. Con dos segundos sobre Pinotti y Siutsou. Aguantó la maglia hasta la 9ª jornada, con final en el Etna, en la que Contador no solo se la arrebató sino que básicamente la guardó bajo llave sentenciando medio Giro.

Acabó la temporada echando manos. A Mollema, Kruisjwijk y Ten Dam en Suiza, Gesink en Quebec, Clement en Colorado, o Mollema en las clásicas otoñales.

2012-2015 Orica

Su actuación en el Giro, su 6º puesto en Romandía, y ser conocido en todo el pelotón como uno de los ciclistas más versátiles y ssacrificadosen cuanto a trabajo de equipo, terminar contrato, y no haber sido llevado al Tour en los dos últimos años le hicieron tomar la acertada decisión de salir de Rabobank.

En Australia, se estaba gestando un nuevo proyecto desde Enero, bajo el nombre de Greenedge, de la mano de Shayne Bannan, Neil Stephens y el bolsillo de Gerry Ryan. Con el paso de las semanas, se fueron dando detalles, como que la aspiración era empezar desde el primer año como World Tour, que la financiación para los tres primeros años ya estaba, su inculación con el Australian Institute of Sport, su centro de rendimiento en Varese… Todo era muy bonito, y lo sigue siendo.

Solo faltaban los corredores que claro, no podían fichar hasta verano, el 1 de Agosto, cuando comenzaba el mercado de fichajes, y tras ello, ya en otoño, se vería si conseguían o no la licencia World Tour, lo que, con la financiación asegurada, y criterios éticos transparentes, solo dependía de conseguir corredores con suficientes puntos para cumplir con el criterio deportivo. Se buscaban etapas y clásicas en el primer año, conocedores de la dificultad de formar un bloque competitivo para las grandes desde 0. Hubo también mucha problemática en cuanto al asunto de los fichajes, sobre si estaban llegando a precontratos con corredores y dudosas tácticas, que siempre negaron. Buscaban también un fuerte componente aussie, pero no un equipo completamente australiano.

Y todo lo dicho anteriormente, invitó a Weening a elegirles.

Fue el 10 de Agosto de 2011, ya firmados Stuart O’Grady, Jack Bobridge, Cameron y Travis Meyer y Daniel Teklehaymanot. Para Weening era la oportunidad de llegar a un equipo sin líder aún, en el que todos tendrían oportunidades, y en el que rindiendo más o menos, todo sería noveodoso, huyendo del estancamiento Rabobank. Junto a él, llegaron después sus compatriotas Jens Mouris y Langeveld, compañero en Rabobank. Además, llegaría gente como Simon Clarke, Gerrans, McEwen, Baden Cooke, Matthew Goss, Tuft, Keukeleire…

No debutó Weening hasta Abril, en el Circuit de la Sarthe, justo el día que en la Vuelta al País Vasco, el equipo conseguía su 9ª victoria del año. Y no habían sido moco de pavo. Doblete en los nacionales, general del Down Under y Catalunya, tres etapas en ésta, CRE de la Tirreno,  y sobre todo la Milano Sanremo, conseguidas por Gerrans, Impey, Albasini y Durbridge, auguraban un añazo. Estrenarse un equipo con 7 victorias World Tour es impresionante.

Weening presenció la continuidad de la fiesta, en el propio Circuit de la Sarthe, ayudando a Durbridge a ganar la general tras imponerse en la CRI. No ganó aquel año nada para el equipo, pero estuvo genial en Dauphiné, 11º y top 6 en las dos etapas finales, para doblar luego Tour y Vuelta, donde no tuvo mucho éxito.

Mejor le fue en 2013, cuando estuvo a punto de estrenarse ya en Marzo en Langkawi, donde acabó 2º una etapa y la general, tras Arredondo en ambas. La casa de Orica en Europa, aparte del mencionado centro de rendimiento de Varese, es el País Vasco, y allí Weening se reencontró en una carrera de máximo nivel, sexto en la general, y ayudando a Impey y Gerrans a ganar las dos primeras etapas, al igual que había hecho con Leigh Howard en dos de las pruebas de la Challenge de Mallorca.

En casa, en la Amstel selló su emparejamiento con Gerrans. Se metió en el corte, o mejor dicho, lo provocó, a 40 kms de meta, que dio como resultado la victoria de Kreuziger, pero era lo que tenía que hacer para liberar atrás a Gerrans y jugar su baza. Cuando Kreuziger los soltó, esperó la orden de parar para tirar para Gerrans, pero nadie se la dio, y fueron alcanzados en el Cauberg, consiguiendo hacer 8º, Gerrans 3º.

Aquel año volvió al Giro. Y la primera semana estuvo genial, llegando a ponerse 8º y conseguir varios top10 en las primeras etapas. Perdida la general en la novena etapa con final en Florencia, en un mal día, recuperó y comenzó a meterse en fugas en búsqueda de la etapa. En la etapa catorce con final en Bardonecchia se cayó tras entrar en la fuga, pero no fue suficiente para que se rindiera, y al día siguiente volvió a intentarlo. Se llegaba al Galibier. Entró en la fuga y atacó en Télégraph, pero fue Visconti quien cogió ventaja, con Weening llevando la iniciativa de la fuga hasta que fueron capturados en la ascensión final al coloso alpino. Y siguió haciéndolo hasta el final. En la 20ª, desde el pelotón, atacando a 20 de meta. Fue una ascensión preciosa, entre la nieve. Con muchísimo movimiento. Tras atacar, fue cazando muertos de la fuga, y recortándole tiempo a Brutt, el último de la misma, llegando a unírsele Brambilla y Capecchi en la persecución, hasta que se convirtieron en cabeza de carrera antes de empezar Tre Cime de Lavaredo, tras Tre Croci. Capecchi soltó a ambos y al final, fueron los tres capturados por los favoritos en los últimos 2.500 metros, con victoria para Nibali. Quedó el intento, y el espectáculo que dieron.

Así terminó el Giro Weening, como mejor del equipo, en resultados y presencia de carrera, por no decir como el único que se dejó ver junto a Lancaster y Goss, que hicieron algún top5 en los sprints.

Y por fin, llegó su primera victoria en Orica. En el Tour de Polonia, donde siempre ha rendido muy bien el holandés. 5º en la general a falta de una última etapa, la contrarreloj final, los cuatro que tenía por delante en la misma eran escaladores: Henao, Majka, Izagirre y Riblon, líder con 27 segundos sobre Pieter. Con Wiggins ganando la etapa dos escalones por encima y Cancellara en el escalón intermedio, Weening asaltó la general acabando 6º la etapa y subiendo al primer puesto del podio final.

Un par de semanas después, acababa 8º el Eneco Tour, y una semana después, renovaba por dos temporadas más con el equipo australiano, en el que había encontrado una estructura en la que correr con libertad. A punto estuvo de cerrar el año ganando el GP Impanis Van Petegem, en el que llegó con Vanmarcke escapados, que le venció en los últimos metros.

En Noviembre de aquel año, Michael Rasmussen dio una entrevista para vender su autobiografía. En la misma, dijo que él, Dennis Menchov, Michael Boogerd, Bram de Groot, Thomas Dekker, Juan Antonio Flecha, Oscar Freire, Grischa Niermann y nuestro protagonista, Pieter Weening, participantes de Rabobank en el Tour 2007 se habían dopado todos para preparar la ronda gala. En realidad, dijo el 100% del equipo, sin dar los nombres, y a los días, dijo no solo que a Freire y Flecha no los había visto doparse nunca, sino que no sabían nada de que él lo hiciera. Lo cierto es que Pieter Weening solo entró entre los 100 primeros en 2 de las 21 etapas, muy lejos del típico gregario dopado que encima de trabajar acaba entre los 40 primeros.

Lo cierto es que Weening había firmado con Orica el documento de la consultora Nicki Vance en el que reconocían no tener ninguna relación con el dopaje. Lo cierto es que lo refirmó cuando le solicitaron que lo hiciera de nuevo tras el asunto Rasmussen. El equipo le apoyó. Weening se mostró totalmente seguro, y colaborativo con las solicitudes del equipo y la federación holandesa, y el equipo le apoyó. Todo quedó en eso para Weening, un mal trago.

En 2014, empezó de igual manera el año, entre Argentina, Mallorca y Langkawi, donde esta vez fue el apoyo de Chaves, que acabó 4º la general. De líder llegó a Asia Weening, pero Chaves se metió en una fuga en la etapa reina para que tuviera alguien por delante, y finalmente, su fuga se plantó con posibilidades de victoria y el colombiano acabó cuarto. Weening no tuvo ningún problema en convertirse en su ayudante el resto de días.

Como también hizo con Gerrans, acompañándole en las citas de las Ardenas. Y a Matthews, que hizo segundo en Brabantse, donde Weening estuvo en el tercio intermedio controlando antes de pasar a Impey y Gerrans (éste metiéndose en los cortes) la custodia final de Matthews. La misma pareja Gerrans-Matthews lideró al equipo en la Amstel, y Weening jugó el mismo papel que el año anterior, en el corte que suele producirse antes de empezar la última vuelta. Allí se metió con Voeckler, Van Avermaet y cía, e incluso trató de atacar e irse solo desde el mismo, pero fueron reabsorbidos, el pelotón compacto a 7 de meta, y allí cogió la cabeza Weening durante 3 kilómetros, con Simon Clarke, Gerrans y Matthews a rueda, llevando enfilada la cabeza y a sus compañeros primeros, en la mejor posición, aunque a Gerrans se le escapó el contrataque de Gilbert, y solo pudo ser tercero, Matthews 12º.

Tras la Valona, llegaron a la Lieja. Y Gerrans por fin ganó. Quizás sea el mejor trabajo que ha hecho Weening para otro en su historia pro, y no han sido pocos. Fue especial. Primero por que es la carrera de los sueños de Gerrans, que solo ha participado más veces en el Down Under y el Mundial, las mismas en el Tour. Segundo por que era la 100th edición. Tercero porque era la primera victoria australiana. Weening le hizo media carrera. En Roche Aux Facons, Ag2R endureció tela, y tras algún movimiento, primero se quedaron solos los favoritos, con Gerrans, y luego, los que mejores piernas llevaban, sin él. Pronto llegó ayuda desde atrás, Weening y Santaromita, y se neutralizó todo. Movistar cogió la cabeza, y Weening se convirtió en la rueda delantera de Gerrans. Lo metió 3º en la subida a San Nicolás, y Clarke la marcó hasta el ataque de Dnifl. Weening hizo toda la subida tras Izagirre primero, Geskhe después y Samu más tarde que endurecieron la misma, haciendo de vigilante para Gerrans que había confesado no llevar muy buenas piernas. Arriba se movieron Pozzovivo y Caruso, y Betancur, y Dan Martin, y Nordaugh, y Vanendert, y todo acabó con Pozzovivo y Caruso con unos metros sobre Valverde, Gerrans y poco más. Detrás, cerca perseguían otros pocos. Entre ellos Weening. Muchos se habrían dejado llevar, el perseguía, porque había que ayudar al líder. Entró, respiró un kilómetro, y a 2’4 de meta se puso a tirar. Había que neutralizar a la pareja de italianos. Samu le dio un relevo, y en cuanto comenzó la subida final, cogió la cabeza Weening. Enfiló el grupo y les acercó a la pareja, hasta que Cunego atacó y en un contraataque letal se marchó Dan Martin, que se cayó en la curva de arriba, mientras Kreuziger y Valverde sin querer continuaban el trabajo de Weening para Gerrans, que ganó el sprint fácil. El abrazo en meta con Weening fue eterno.

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La forma estaba. Y llegaba el Giro. Si bien en 2012 y 2013 habían ganado etapas en las tres grandes, Gerrans se había vestido de amarillo y Clarke habia conseguido la montaña de la Vuelta, en 2014 Orica firmó una relación de amor con la primera semana de las rondas italiana y española. Se presentó en el Giro con un objetivo claro, la maglia rosa. Pues el Giro se presentaba ideal, con prólogo por equipos en Irlanda y una primera semana, en el país de la isla británica y luego en Italia con sprints que evolucionaban de etapas llanas a media montaña, ideales para sus corredores. Por ello llevaron a Brett Lancaster, Cameron Meyer, Ivan Santaromita, Luke Durbridge, Michael Hepburn, Michael Matthews, Mitch Docker, Pieter Weening y Svein Tuft, un equipo de rodadores y croners excelentes, tantpo para la crono como para los sprints, encabezados por Matthews, y con Santaromita, que lucía la tricolore como campeón italiano y Weening como hombres más versátiles para la búsqueda de etapas rompepiernas o montañosas.En la crono inicial se vengaron de Omega, que les había arrebatado el oro en el Mundial CRE por 81 centésimas. Ganaron en Belfast por 5 segundos, y Tuft se vistió de líder el día de su cumpleaños. Lo merecía por ello, y por que dentro de croners de nota 10, el era nota 11. Las dos siguientes etapas fueron para Kittel, mientras Matthews en la segunda, en 3 segundos que se picaron entre grupos le arrebataba a su compañero la maglia. La aguantó dándolo todo, sprintando en llano con Kittel, asegurando la no caída bajo la lluvia en la cuarta, sprintando en cuesta en la cuarta, en llano en la quinta, y dando un recital en la sexta. Si un recital. Se llegaba a Montecassino, puerto de segunda, de 9 kilómetros, pero puerto. Hubo una caída que tuvo como protagonistas a muchos favoritos y BMC disparó la subida. Daniel Oss, Morabito yel propio Durbridge o Santaromita para Matthews tiraron a bloque, y sus líderes, con Rabottini y Wellens sacaron arriba 50 segundos, pero es que Matthews tras subir el puerto ganó la etapa y todo a 3 magníficos finishers y escaladores para esos finales. Aguantó al día siguiente y el 8º lo intentó, pero fue demasiado y cedió la maglia a Evans. Sin embargo, la gloria de Orica tuvo continuidad al día siguiente.

Fue con Weening. 9ª jornada, y etapa con final en Sestola, un puerto de 2ª, de 16 kms, muy tendido salvo la zona intermedia. De una fuga de una quincena, con demasiado italiano continental que no sabía-quería-podía colaborar en condiciones, saltó Weening con Malacarne a 19 km de meta, tras un cuarta, antes del ascenso final. No colaboraba mucho tampoco el Europcar, y una vez le intentó atacar Weening a falta de 7 km pero no lo soltó y pero se mantuvieron juntos hasta el último kilómetro. A 600 de meta, parecía una prueba de sprint en pista. Malacarne a la cabeza, Weening atrás, prácticamente parados. Una tensión palpable en el ambiente. Malacarne en zig zag. Weening le obligó a arrancar, lo hizo el italiano a 200 de meta y Weening le pasó fácil en el terreno ascendente y curvo, a 25 del final, para levantar los brazos, dar la tercera victoria al Orica en aquel Giro y terminar de justificar la confianza del equipo, que perdía el día anterior Cameron Meyer y los iría perdiendo a todos por caídas y enfermedades salvo a Tuft y Hepburn, que era por cierto el debutante en una grande, con 22 años. Weening lo hizo en la 14ª, con problemas estomacales.

Volvió un mes después, y lo hizo tras probarse en otras dos carreras, ganando el Giro della Toscana. Tras ayudar a Adam Yates a ganar el día anterior el Artigianato (Larciano), Weening ganó la que sería la última edición del Giro della Toscana, típica carrera italiana con medio recorrido de media montaña y circuito final al que se dan una decena de vueltas con una subida y bajada. Con final en Arezzo. Carrera histórica que venía celebrándose desde 1923, y que parece volverá en 2016 con  una nueva Vuelta de dos etapas en Septiembre. En las últimas vueltas, Yates y Weening se quedaron solos con apenas una mano de corredores. Intentó marcharse Yates y en cuanto le cogieron y cesó su ataque remachó Weening, que consiguió llegar solo.

No tuvo sensaciones en su defensa de título en Polonia, donde iba para top10 y trató de atacar la general en la quinta jornada, pero falló en la última etapa. Si las tuvo en las carreras canadienses, ayudando al éxito de Orica. Primero, en el Tour of Alberta, en el que ganaron la quinta etapa y general con Impey, y la montaña con Yates. En la tercera, la liaron con el viento de costado, formando abanicos, y con un ataque de Vanmarcke, Navardauskas y Howard, consiguiendo este último acercarse a Dumoulin quedando a 15 segundos, al igual que Impey, que en dos etapas le recotó 8 segundos en los sprints intermedios. Con su segundo puesto en la cuarta, se puso a 9, y consiguieron arrebarle la general con Impey en la última jornada. Yates aseguró el maillot de puntos al principio de la etapa, y Weening endureció el circuito final y con el resto del equipo le hizo un lanzamiento perfecto que impidió siquiera que sus rivales se le pusieran a disputar en paralelo.

Allí en Canadá se quedaron para ayudar a Gerrans a conseguir el doble en Quebec y Montreal, el único que lo ha conseguido en las seis ediciones de la dupla canadiense. De hecho Gesink es el único otro que ha subido a los dos podios en el mismo año y el otro único que ha ganado ambas, eso sí, en años distintos. Sigamos con Weening. Gerrans ya había ganado en 2012 en Quebec, y quería repetir. Weening fue imprescindible. Con la cita mundialista en Ponferrada en mente, los GP candienses parecían mucho mejor lugar de entrenamiento que  una dura Vuelta España con mucha montaña y poca media y sin ninguna etapa simulacro del mundial. Así que estaban todos los top mundiales, de Gilbert, a Rui Costa, Van Avermaet, Dumoulin… Weening fue imprescindible en ambas, que siguieron el mismo desarrollo, con weening y Yates controlando la parte final de la carrera y los ataques mientras Albasini e Impey realizaban el lanzamiento final a Gerrans que ganó en ambas con un sprint final brutal. De hecho, en Montreal no picaron segundos entre él y Rui Costa por respeto al maillot arcoiris.

Pero es que siguió ayudando a ganar. Esta vez a Albasini en Tre Valli Varesine. Weening fue de los que controló en la primera parte de la etapa, mientras Santaromita y Meier controlaron los cortes finales, antes de que se formara el grupo elegido, con Albasini que remató en meta.

En Lombardia, una de sus carreras favoritas, se metió en un corte a 40 de meta. Lo provocó, marchándose con Mollema y Hermans, cazando lo que quedaba de fuga, y quedando finalmente solos Weening y Hermans, sin ser capturados hasta los cuatro últimos kilómetros, lo que permitió a Albasini circular resguardado sin responsabilidad ninguna en el grupo de favoritos, aguantando las acometidas de los más escaladores en la subida y finalizando sexto la carrera.

Y finalmente, también fue una mano importante en el Tour de Beijing. En la etapa reina, con final en alto, tenían a Chaves 23º en la general a 11 segundos de Gilbert, y querían ganar ésta y la etapa. La subida se disparó con continuos ataques, y Weening pasó a la cabeza, y la hizo entera. Seleccionando el grupo, llevando a Chaves en butaca, capturando todos los ataques menos el de Hesjedal y dejando a éste a apenas 25 metros a la entrada del último kilómetro. Se les escapó Dan Martin, pero Chaves pudo hacer 2º, y subir al podio final. Gracias a Weening.

En 2015, comenzó Weening su 14ª temporada pro con 33 años y con el mismo proyecto que los años anteriores. Educar a Chaves, los Yates o Howson, trabajar para el equipo, y si se presentaba, buscas alguna oportunidad.

Tras Omán, en Langkawi ya destacó. En la tercera etapa, le hizo a Ewan los dos últimos km, cazando el corte que había por delante y lanzando el sprint. El joven aussie ganó la etapa y se vistió de líder. En la sexta, volvió a encabezar el treno a dos de meta, y esta vez además tuvo en Howard y Blythe dos hombres que terminaran de lanzar a Ewan, que volvió a ganar. Al día siguiente le tocaba a él. Era la etapa reina, con final en alto, y Weening tenía que jugar su baza por la general. Sky hizo toda la subida a tren sin que nadie pudiera atacar hasta a falta de un kilómetro. Lo hizo Weening, a 300, pero fue superado y acabó 6º la etapa y 11º la general, que habría sido un top5 o incluso podio de no haberle picado segundos los jueces en un par de llegadas que le hizo a Ewan antes de dejarse caer a cola del pelotón.

En la Rioja celebró su cumpleaños, y lo hizo dejando a Lancaster e Impey en disposición de lanzar a Ewan en los últimos metros. Tan bien lo hicieron, que Impey y Ewan pudieron hacer doblete.

De allí, al País Vasco, donde Weening haría de niñero de las por primera vez alineadas juntas promesas del Orica: los Yates y Chaves. Pero además, con Matthews, Impey, Gerrans y Albasini. Obviamente, Weening no era el líder, el equipo iba a por todo, etapas y general, y llevaba a sus mejores corredores. Weening era un trabajador más. Matthews ganó la primera etapa, y en la segunda hizo segundo y mantuvo el maillot, siendo Weening con Gerrans el encargado de mantener la fuga cerca. Tras una tercera etapa, en la que Matthews perdió ya el liderato y Chaves y Yates se posicionaron delante en la general, en la cuarta a Weening le tocó meterse en la fuga, pero era peligrosa y les neutralizaron, por lo que se resguardaron y aparecieron para la aproximación a Arrate, con Weening marcándose unos muy buenos kilómetros de inicio del puerto trabajando para Yates y Chaves que ascendían a su rueda. Su trabajo permitió a Yates acabar sexto, mientras Chaves lo pasó mal y Weening se encargó de llevarle a ritmo hasta arriba y reducir la pérdida. Acabó Yates quinto la general.

Y de los jóvenes, Weening pasó al apoyo de un veterano, Gerrans, en las Ardenas, como lleva haciendo desde el principio de su carrera, cuando eran Boogerd y Freire, o Gesink los que se beneficiaban de su trabajo.

Primero fue la Amstel. Matthews venía de hacer 2º en Brabantse y era el líder del equipo. Y éste trabajo como pocos hacen. Primero pusieron a un solo corredor a controlar la fuga. Luego metieron a Simon Clarke en el contraataque típico de los últimos 40 kilómetros, desde el que se marchó solo por la falta de colaboración entre Nibali y Tony Martin. Para entonces, Weening llevaba ya 20 kilómetros pegado como un sidecar a Matthews, como asistente personal. Alcanzado, comenzó el trabajazo. Con Impey, Albasini y Gerrans, y luego Weening, Matthews entró segundo, a rueda de Pieter, en el Cauberg. Fue la posición perfecta para que Matthews pudiera observar los primeros ataques e ir dejándolos pasar hasta que llegó el de Gilbert, el que verdaderamente había que seguir, y Matthews pudo hacerlo gracias a ese trabajo de Pieter. Coronaron solos los dos, pero les cogieron y finalmente Matthews fue “solo tercero. Su frase en la entrevista posterior “Con Pieter Weening, siempre tienes seguro estar al frente” resume magníficamente el tradicional papel de Pieter.

Luego fue la Flecha Valona, coto privado de Michael Albasini, que lleva participando ininterrumpidamente desde 2007. La primera no la a acabó. En las otras 8 ha conseguido un segundo, un tercero, otros cuatro top 10, un 11º y un 21º primer puesto. Ésta fue 3º, tras Valverde y Alaphilippe, y Weening fue uno de los pocos que le ayudó durante todo el día.

Y la Ardenera tope de gama. La Lieja Bastogne Lieja. Gerrans portaría el dorsal número 1, pero no tenía la forma, aún cuando usó País Vasco y Amstel para entrenar y se saltó la Valona para recuperar. Por eso, no ocultaban que Albasini y Yates también tendrían papeles importantes, pero la Lieja es la Lieja, y a menos que seas Valverde, es imprevisible. A 90 de meta, la fuga estaba cogida, y Chaves y Yates comenzaron a meterse en los cortes que provocaban unos y otros equipos, especialmente Astana, cuyo líder Nibali quiere ganar dos carreras que tiene tan complicado como lo tenían los Shleck por su falta de velocidad: Lieja y Sanremo. Chaves se iba con Scarponi y Kangert,  Gerrans e Impey caían, el segundo dos veces, y abandonaban. También Weening tuvo problemas en la caída a falta de 40 km, pero consiguió entrar antes de la Redoute y sobrevivió a ésta y a Roche Aux Facons. Cazado y soltado Chaves, solo quedaban él y Yates delante, que se eliminó con Stybar antes de San Nicolás. Allí se quedó también Weening, pero persiguió con Nibali, 14º, a unos veinte segundos del primero, Valverde. Estuvo a 2 segundos antes de la subida, pero Purito y Moreno llevaban a Caruso scatenatto tirando del grupo.

Y un año más, Weening corrió el Giro. Lo hizo con un equipo que llevaba a Chaves para probarse en la general y a Matthews y Gerrans en busca de victorias de etapa, pero sobre todo con el objetivo de ganar la CRE inicial y conseguir la maglia rosa como el año anterior. Michael Hepburn, Luke Durbridge, Sam Bewley y Brett Lancaster lo hacían posible. Arrasaron, metiéndole 7 segundos a TInkoff, con Weening entre los seis que concluyeron juntos y Gerrans vistiéndose de rosa, elegido por sus compañeros para animar por su inicio de temporada.

Weening tuvo trabajo desde el segundo día. La rosa, les dio la responsabilidad de controlar la carrera. y por puestómetro, Matthews cogió la maglia rosa de Gerrans. La tercera etapa, más dura, pemitía eliminar a los sprinters. Michael quería ganar de rosa. Clarke y Chaves se metieron la fuga de secantes y para ahorrar trabajo atrás, donde Weening entró en acción en los últimos 20 kilómetros cuando eliminados los sprinters puros, se puso a colaborar con los Tinkoff. Cuando a 3 de meta parecía que se iba a abrir tras coger casi solo a los escapados, hubo algún ataque y volvió a la cabeza, ahora a mil por hora para evitarlos. Se abrió a 1’6 de meta, Gerrans lanzó y Matthews ganó, de rosa.

En la cuarta, se metió Weening en la fuga, con Clarke y Chaves, que repetían. Fue una etapa nerviosa, con fuga grande, ataques, rotura, despedazamientos y final nervioso. Victoria para Formolo, y maglia rosa que pasaba a Clarke, que fue cazado y soltado por el pelotón en la última subida, pero consiguió entrar en el descenso y ganar el sprint del grupo, celebrando en meta haber mantenido la maglia rosa en manos del equipo. En el primer final en alto, tanto Clarke tenía oportunidades de mantenerlo, como Chaves de que pasara a sus manos, y la estrategia fue protegerlos y marcar el inicio de la subida, cosa que hizo Weening antes de pasar el testigo a Gerrans y de que Tinkoff y Astana comenzaran su pelea particular.Clarke se quedó y Chaves solo consiguió quedarse 6º en la general, aún cuando estuvo a los primeros palos, pero perdieron la rosa. Es una tontería comentar etapa a etapa, pero Weening estuvo en todas, lanzando a Matthews o Gerrans, protegiendo a Chaves, o metido en fuga.

Tras el Giro, a pelo, sin Dauphiné, Route du Sud o Suiza, tras el descanso, Weening tomó la salida en el Tour. Como al Giro, Orica volvió a ir con todo: Gerrans, Matthews, Albasini, Impey, los Yates, Tuft y Durbridge para las cronos, y Weening. La tercera etapa eliminó a Gerrans con la caída, que lesionó a Matthews, Impey, Yates y Albasini. Gerrans abandonó aquel día, Impey y Albasini resistieron uno y tres días más, pero con la lesión era inútil. Matthews resistió hasta el final, y fue a más en la carrera. Un auténtico héroe corriendo con las costillas “jodidas“. Ser ciclista y no poder respirar. Weening fue su guardaespaldas los días siguientes. Verlos en la crono por equipos en el lugar opuesto al habitual, últimos a 5 minutos, pero como una familia que intentaba salir junta hacia delante fue impactante.

En la Clásica de San Sebastián, Weening fue el que dejó a Yates a pie de Bordako Tontorra antes de dispararse la disputa, y que éste ganara la carrera, en parte por el accidente de Greg Van Avermaet.

Se despidió de la que fue su casa durante 4 años entre Cyclassics, Plouay y Canad. Con él, eran tres los corredores emblema que salían del equipo, parte del mismo desde su creación, y hacedores de sus triunfos: Cameron Meyer, Pieter Weening y Simon Clarke. Howard, Lancaster, que se retiraba, y Mouris, también se iban de entre los que comenzaron en 2012.

2016 – ¿? Roompot

En Team Roompot. Equipo 100% holandés. A cuya cabeza andan Zijlaard, Boogerd, Breukink y Van Poppel, aunque Boogerd ha sido suspendido dos temporadas por su confesión de dopaje. Prácticamente es volver a casa, por el país del equipo, por Breukink, y por Boogerd, exdirector y excompañero.

Firmaba en Agosto, cuando el equipo llevaba ya 1 año y medio como proyecto, medio año en las carreteras. Cuando el equipo aún no había firmado una sola victoria, aunque sí algún podio, mucha competitividad, y de la mano de Asselman eran, desde el día antes del fichaje, líderes del Eneco de manera provisional. Se trataba de un equipo joven, con 14 de 18 entonces y 15 de los 21 corredores ahora, por debajo de la treintena. Todos holandeses, y Lammertink, Raymond Kreder, Huub Duijn, Marc de Maarc y sobre todo Dylan Groenewegen (ya en Lotto Jumbo) como mejores corredores. Días después del fichaje, Lammertink ganaría la cuarta etapa del Limousin y a final de temporada, Dylan Groenewegen la Anherm Veenendal, y la Brussels Cycling Classic.

Tanto Orica como él confirmaron que podría haberse quedado. No habían habido problemas, y el equipo, como no podía ser de otra forma, estaba muy contento con él, su trabajo y rendimiento. Pero con 34 años, uno necesita nuevos retos. Preparar una nueva temporada en el mismo ambiente, con los mismos objetivos, de la misma forma que las 13 anteriores no es fácil cuando se alcanza una edad, y uno necesita nuevos horizontes. Confesaba que uno de los puntos claves para salir de Orica es que no le había ido bien en el Tour, pero no por que su labor fuera cuidar de Matthews, si no por falta de rendimiento, y por ello, motivación, pero nada que ver con malos royos con los aussies, aunque tras el descanso post San Sebastián no tuviera apenas calendario y se perdiera una de sus citas favoritas e indispensables: Il Lombardía, donde había participado en todas las ediciones desde 2004 salvo en 2009 y 2010, una de ellas, por la lesión de la Vuelta a Burgos. Roompot era el único equipo con el que había hablado para salir de Orica. Si salía, tenía que ser para recalar allí.

Sin duda, a Weening no le importaba que solo fuera un Pro Continental, ya que como holandeses podrían participar en Amstel, Flecha y Lieja, belgas estas dos últimas pero donde tienen plaza asegurada mientras no nazcan 16 equipos Pro Continentales belgas.

Además, volver a su país y la idea de un equipo de jóvenes, calendario holandés y las amistades en la dirección pesaban mucho.

Tras operarse de apendicitis el 24 de Noviembre y  pasar su último mes entrenando con ropa Craft del Orica, comenzaba el año Weening con el calendario medio claro: Valencia, Omán y Catalunya, primera carrera en que el equipo tenía Wildcard World Tour. Sus objetivos principales, las clásicas de Abril: “especialmente en la Amstel, quiero tener un buen resultado. La Lieja también me va bien, Flecha Valona mucho menos, he perdido explosividad”.

En principio, no iba a correr Catalunya, sino País Vasco, dependiendo el equipo mucho de las Wild Cards, pero finalmente, tomó la salida en la Volta.

El equipo, además de la de Catalunya, ha conseguido Wild Card para E3, Gante, Ronde Van Vlaanderen, Amstel, Flecha y Lieja, y luego Vuelta a Suiza. Sonaba para el Giro, que saldrá de los Países Bajos, pero la extranjera (dejaron fuera al Androni), fue para Gazprom. En cualquier caso, faltan por asignarse las posteriores al Tour, salvo Polonia, anunciada en Navidades, entre las que Eneco está asegurada.

En cualquier caso, el calendario HC está nutridísimo en Países Bajos, Bélgica, Francia y centroeuropa y no tendrán problemas de calendario. 

Tras la presentación, photoshot, biomecánica, pruebas de esfuerzo, planificación y demás menesteres, Weening se estrenó de naranja en la Vuelta a la Comunidad Valenciana. Allí fue 13º en Xorret de Catí y luego corrió el Tour de Omán. Tampoco le fue mal, 18º en la jornada reina con final en Green Mountain, y protagonista de la última etapa. Janse Van Rensburg se fugó de salida y Weening y Houle se le unieron al rato, llegando a sacar 6 minutos al pelotón. Rensburg atacó y soltó a ambos a mitad de etapa, pero Weening entró de nuevo, a 10 de meta tenían 40 segundos,  pero Van Rensburg dejó de colaborar y el pelotón les pilló a dos de meta, llevándose B. Hagen la etapa.

Y en Cataluña ha llegado su debut en el World Tour con Roompot. En la tercera etapa, ya se escapó Weening, atacando en la primera de las dos ascensiones a la Molina, pasando a ser cabeza de carrera, luego alcanzado por Vervaeke y finalmente neutralizado en los últimos kilómetros. Al día siguiente, volvió a intentarlo. Esta vez en la fuga del día, fue una jornada dura en la que De Gendt y Erviti llegaron a distanciarse primero, y luego se les unió Weening, que se marchó por delante y llegó a tener un minuto de ventaja. Sin embargo, De Gendt, de menos a más, y también muy merecidamente, logró alcanzarle y pasarle a falta de dos kilómetros, para ganar la etapa. Lástima por Weening, pero también merecido por otro grandísimo corredor como De Gendt. A Weening solo llegaron a pasarle Quintana, Porte, Contador y Van Garderen, acabando sexto la etapa.

Ahora, espera a su próxima carrera, que será el Circuit de la Sarthe Pays de la Loire, donde afinará de cara a las Ardenas y tratarán de ganar una general que suele decidirse entre las bonificaciones y la crono, durante cuatro jornadas, una con doble sector.

Weening. Gregario, Hombre Libre, Frisio…