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Los 3 años clave de Van Avermaet

Van Avermaet vive con el peso encima de Boonen y Gilbert. De las odiosas comparaciones. Obviamente, Van Avermaet no es Boonen, pero tampoco lo es Gilbert, de quien ni si quiera tres Monumentos (2x Lombardia, 1x Lieja), su Mundial, y sus otras 60 victorias, de la talla de 2 Paris Tours, Valona, San Sebastián, Quebec, 3 Amstels o el Ranking World Tour de 2011 y sus victorias de etapa en las tres grandes, están a la altura del palmarés de Boonen.

Van Avermaet, pese a ser dos años más joven que Phil y cinco que Tommeke, vive con ese peso encima.Y la comparación sobra, por que Greg, pese a no ser tan ganador, siempre está ahí: delante todo el año, en varios tipos de carreras, y dando la cara y espectáculo. De hecho, actualmente aparece mucho más a menudo, en mejores plazas, y con más regularidad que los otros.

Pero ni voy a compararlos, ni voy a hablar de su extraordinario rendimiento estas tres últimas temporadas. Voy a hablar de los tres años claves en su vida, que lo han convertido en el corredorazo que es ahora: 2004, 2007 y 2012. Si bien, 2008, 2011 y los últimos tres años, 2013, 2014 y 2015, han sido los años en que mejores resultados ha obtenido, éstos no son más que producto de su clase y del alcance de cierta estabilidad, cuya causa se encuentra en los tres otros años, verdaderamente claves.

2004, los guantes por la bicicleta.

112312322004, porque Van Avermaet iba camino de ser portero. Y no corrió en bicicleta hasta los 19 años, en 2004. Bueno, probablemente, siendo deportista, hijo de Ronald Van Avermaet (llegó a ganarle una carrera a Planckaert), cuñado de Glenn D’Hollander (con el que llegó a compartir equipo en Lotto), nieto por un lado de Aimé Van Avermaet (ex corredor del Flandria), y por otro de Kamiel Buysse (ex corredor del Peugeot), alguna vez, digo yo, cogería la bicicleta. De hecho, lo confirma, que ya antes montaba en bicicleta. Sobre todo con su cuñado, que le regaló su primera bici de verdad, y que, siendo ya profesional, tenía que sufrir para soltarlo, por lo que terminó siendo el que le dijo: ”Deberías probar en una carrera”.

En 2003, habiendo sido relegado a la suplencia en la portería del KSK, equipo de la Tercera belga desaparecido en 2010, corrió alguna carrera como junior. “Quédate en el pelotón y observa como van las cosas”, le dijo su padre, y eso hizo, algo que con el tiempo, es incapaz de hacer. Como portero, hasta entonces, rindió a muy gran nivel, camino de pasar a la élite, su ídolo era Casillas. El entrenador se enteró de que había corrido en bici y le obligó a elegir.Viendo la competencia que tenía en el equipo, a finales de año, eligió las dos ruedas, cambiar de aire. Fue en 2004 entonces cuando comenzó a coger la bici en serio, y a competir. Imagínense. Primer año u23, primer año de tu vida como ciclista. Te has saltado escuelas, cadetes, juniors, y te metes en Espoirs, Beloften, u23, de lleno. Y aún así, coge y gana 3 carreras. El GP José De Cauwer en Temse, primero. Es curioso, porque José de Cauwer, fue luego su director, tanto como seleccionador en la Belga, donde contó con él antes de salir de la misma, y en Lotto, donde fue el encargado de los jóvenes y uno de los principales artífices de la introducción al profesionalismo y rápida adaptación de Gilbert. Las otras dos victorias llegaron en Mere y Izegem. Corrió, en 2004 y 2005 con ropa de publicidad Josan, patrocinador mítico belga que siempre está metido en algún proyecto.

Y participa en el Tour de Flandes u23. Y lo acaba. A 2 minutos, el 28º, del ganador,Visconti, pero siendo uno de los más pequeños de la prueba, y por supuesto, prácticamente el único que había empezado a competir aquel año. 11 victorias serían al año siguiente en 2005.

Aquel 2004, si bien en 2003 fue su último año en la portería, y 2005 el que le permitió fichar para 2006 por un continental, fue su primer año clave. El de permanecer sobre dos ruedas. El de elegirlas, y quedarse con ellas. Por que pasarse al ciclismo es una elección clave cuando te han relegado a la suplencia en el fútbol y no vas a tener oportunidad de despuntar, pero permanecer en el mismo, conocidos los sacrificios que implica, es muy complicado. Y Van Avermaet lo hizo.

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2007, Las Predicciones no fueron malas, Predictor Lotto

En 2005, hizo 8º en De Ronde Espoirs, y aquello ya llamó la atención de todos. También que fuera 15º en la Lieja. En 2006, desaparece su equipo Josan y consigue un hueco en el prestigioso continental Bodysol Win for Life, uno de los equipos filiales del Davitamon Lotto,  donde coincidió con  Roelandts, De Ketele, De Greef, Vanendert, Cordeel, o Baugnies, hoy profesionales todos, y con el que ganó 11 carreras. Entre ellas, Kattekoers, el Nacional Belga u23, o el Zelik Galmaarden, prestigiosas. Aquéllo, las otras victorias, correr entre pros tope: el Tour de Bélgica o la Druivenkoers haciendo 9º, GP Wallonie, Brussels Classics y otras, acabando sin problemas, acabar en el top15 del Tour de Flandes u23, y el colofón con el podio en la Paris Tours u23, dieron lugar a su segundo año clave: 2007.

2007, el año del salto al máximo nivel. Paul de Geyter se convirtió en su agente, y hoy día lo sigue siendo, mediante su empresa Celio Sport & Image, que no solo lleva a Van Avermaet, sino también a Boonen, Van Garderen, Stybar, Matthews, Rogers, Wellens, Benoot, Bakelants… Éste, les acompañó en sus negociaciones. Éste, les ayudó a elegir. La prensa, enloquecida ya tiraba cohetes, y le llamaba ‘el nuevo Boonen’. Madiot para la FDJ y Topsport Vlaanderen fueron algunos de los equipos que insistieron en su fichaje. Pero se decidieron por Davitamon Lotto, cuyo gerente financiero Geert Coeman se presentó con una oferta y el ya conocido José de Cauwer al respaldo. Al principio, habían ofrecido poco más que el mínimo legal. Tras contestar V. Avermaet que tenía que pensarlo y barajar las otras posibilidades, se presentaron con otra doblándola. Avermaet aceptó. Sería corredor del Davitamon Lotto, que pasaría a llamarse Predictor Lotto (Davitamon y Predictor son marcas de productos de Omega Pharma, una de vitaminas, otra de tests de embarazos) en el año de su debut.

Allí, en Predictor Lotto, cumplió su primera temporada en la élite (y las tres siguientes también). Fue un año clave. Con 22 años, era el más joven de un equipo lleno de veteranos, en el que el líder era Evans, el sprinter McEwen, y la promesa, él, aunque aún sin confirmar ni una pequeña parte de lo que progresaría. Eso sí, tras el propio McEwen, fue el que más victorias aportó, 3, aunque Evans sumó más puntos que ambos, sobre todo merced a su 2º puesto en el Tour y el 4º en la Vuelta.

Curiosamente, Lotto se creó el mismo año en que nació Van Avermaet, 1985. Solo le supera, en un año de antigüedad, la estructura de Lotto Jumbo, creada en 1984, ya que Movistar data de 1980 (Reynolds), pero cambió de estructura en 2004.

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El caso es que el equipo hizo aquel año dos stages, uno en Mallorca, y otro en Albufeira (donde por cierto, introdujeron la generalización de los watios con el CycleOps). Allí, pese a su timidez (sí, Van Avermaet es tímido), se dan cuenta de su competitividad y ganas. La primera vez que se llevó de calle a los demás en el final del entrenamiento (solían acabarlo con un pequeño sprint en pendiente), pensaron que sería cosa de suerte. Pero lo repitió en cada jornada, a gente como Hoste, Van Summeren o De Vocht. Tenía ganas. Muchas. Ganas de Ganar.

Y no tardó mucho en hacerlo. En Qatar. En la quinta etapa, se metió en el corte bueno, y en meta, batió al sprint a un mismísimo Marcel Sieberg. Había estado tranquilo, confiado, como si no acabara de llegar al máximo nivel, y ganó.

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preview-arenberg2De allí a Algarve, y por fin, a su hábitat natural, las clásicas. Tras Omloop y Driegdaase Van West Vlaanderen, acabó 4º el Nokere Koerse y 3º la Ronde Van Het Groene Hart. Luego falló en E3 y abandonó en Flandes, pero pudo acabar sin problemas la Roubaix entre los 30 primeros. No está nada mal meterte en la fuga del día de tu primera Roubaix.

Tras Scheldeprijs, descanso y volvió en el Belgium Tour. En la primera etapa, hizo 3º. Curiosamente, la ganó el tristemente fallecido Wouter Weylandt, el mismo que ganó Ronde Van Het Groene Hart, donde también hizo tercero Van Avermaet. Acabó 9º la general, y poco más tarde, 5º el Gippingen y 6º la Halle Ingooigem. De allí, a 8º en Cyclassics, entre los mejores sprinters del mundo, y a conocer el Eneco.

Lo mejor del año estaba por llegar y comenzó en el Tour de Wallonie. Gana la segunda etapa e hizo 2º al día siguiente. Había hecho 6º en la primera y 5º en la última etapa. Solo fallar en la penúltima, le privó de ser top5 en la general. Unos días después, triunfaba en Rik van Steenbergen.

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3º en Briek Schotte, el día que se retiró Peter Van Petegem, acabó el año corriendo algunas clásicas y el Mundial, destacando el 12º puesto en un GP de Wallonie que ganaría 7 años después o el 4º en el Gp d’Isbergues. Su última carrera fue la Paris Tours, en la que trabajó para McEwen, y que también ganaría años después.

Así fue una temporada clave, la de asentarse en el pelotón tope de gama. Sin llenarse la cabeza de pájaros, ora ayudando, ora disputando. Dejándose querer por la prensa, pero sin echar cuenta a alabanzas desmedidas. Liderando, pero sin pedir liderato. Es el muro. Correr en amateurs es difícil. Hacerlo en un Continental, también. Pero en el World Tour, está el muro. La diferencia de ritmo es abismal, y solo unos, con mejores o peores resultados en categorías inferiores, pueden hacerlo. 2007 fue clave para GVA por que demostró no solo que tenía ritmo para World Tour (UCI Pro Tour entonces), si no para estar delante en la categoría. 

El resto de sus años en Lotto, tres más, fueron buenos. 2008 fue sensacional, con maillot verde y etapa en la Vuelta, un 2º en la general del Tour de Wallonie,  otro en la del Tour of Belgium, ganando etapas en ambas vueltas y en el Tour de l’Ain, y muy buenos resultados, que se repetían en 2009 y 2010, aunque con algo menos de calibre y una sensación de estancamiento. Buenos más que buenos resultados, buenos puestos como el 5º en el Mundial de Geelong, pero ni una sola victoria en las dos temporadas, en las que además, Gilbert había llegado y hacía complicado salir de su sombra.

2012, cuidado, que llega de nuevo…Gilbert

000_Par6572128.jpgTras firmar un 2011, el primer año en BMC, tímido, salvado solo por sus victorias en etapa y general del Tour de Wallonie, Austria, y sobre todo, el triunfo en su última carrera del año, la Paris Tours. Estuvo muy sacrificado por Ballan en las clásicas del pavés o Sanremo, pero por fin en 2012 consiguió algo más de estabilidad.

Era el año en que BMC fichó a Gilbert. Ya lo había vivido en 2009. Eres una de las bazas importantes del equipo, y de repente, te llega todo un Philippe Gilbert que viene de ganarlo todo el año anterior. La otra vez, GVA apenas llevaba dos años en profesionales, pero esta vez, sería diferente. Era ya un ciclista con garantías, buen ciclista, definido, y con más decisión. No sería tan fácil hacerle sombra.

Gilbert venía de hacer una de las mejores temporadas de la historia de un ciclista, en 2011, cuando,tras ganar etapas en Algarve y Tirreno, y la Strade Bianche, enlazó un tercero en Sanremo,9º en De Ronde y pleno en las Ardenas, ganando Brabantse, Amstel, Valona y Lieja en un plazo de 11 días. Un més después, etapas y generales del Tour of Belgium y Ster Elektrotoer, primera etapa y maillot amarillo en el Tour, etapa y segundo en Eneco, nacional de crono, GP Quebec y GP Wallonie.

Impresionante, vamos. Y por ello, molestaron con falsos miedos a Van Avermaet. Que si volvería a ser su gregario… (nunca lo fue, aunque en 2010 le ayudó bastante), que si no iba a poder ser líder en nada, que si Gilbert venía a arrasar…

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El caso es que aquel fue el año clave, porque tras un 2011 así, Gilbert llegaba al equipo con todos los galones, y además, llegaban Hushovd, y permanecían Cadel Evans, Ballan o Hincapie. Demasiado gallo suelto. Coincidencia de programas. En un equipo así, es difícil destacar. Mucho más, que te den responsabilidades.

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Además, podía cortar la evolución en las Ardenas de Van Avermaet, algo que hizo, y menos mal, porque preferimos, y a él le viene mejor, verlo en los adoquines. También por medio, estaba la Sanremo, donde el líder era Ballan… En fin, que en Junio se anunciaba el fichaje de Phil y la prensa comenzaba su labor: Primero, calentar a Van Avermaet, ‘la víctima’ en el fichaje. Convirtieron un cruce de palabras lógico en un enfrentamiento. Van Avermaet, simplemente decía que obviamente, había salido de Lotto por falta de oportunidades y respaldo, y que con la llegada de Gilbert, tendría menos posibilidades, pero que el equipo le había garantizado ocasiones de brillar. Gilbert, simplemente, dijo que en sus carreras siempre había sido mejor y que en cualquier caso, contaría con mejor equipo que en Omega Pharma Lotto.

No se trataba de que 2012 fuera un año clave por lo que pudiera conseguir, si no por lo que pudiera dejar de lograr. Por que a Phil podía metérsele en la cabeza no solo las Ardenas como objetivo principal, sino también el pavés, y eso, con el 2011 que se había marcado, habría sido un problema.

Finalmente, no hubo problemas. Que dos corredores top, de perfil similar, solo coincidieran en 19 carreras demuestra que BMC gestionó la situación a la perfección. De hecho, de estas 19, tres fueron los mundiales, Olimpiadas, y nacionales, en los que por cierto, Van Avermaet ayudó sin problemas a Gilbert, y ambos a Roelandts en los Juegos.

El resto, fueron carreras preparatorias como Tirreno, donde acumularon para las clásicas, Strade Bianche, donde echaron una mano a Ballan, al igual que en Sanremo, y luego sí, donde podían cruzarse los cables: Adoquines y Ardenas. Era el punto sensible. Pero lo hicieron bien, Gilbert, acudió a alguna de las adoquinadas, pero no para disputar, y ayudó. Van Avermaet, participó en las Ardenas, pero se dedicó a trabajar. El punto intermedio, la Brabantse. Lo cierto es que pese a ayudarse, juntos el equipo no lograba mucho. Si puestos, pero no victorias. Gilbert aquel año solo ganó tres carreras: Mundial y dos etapas en la Vuelta, y solo en la primera como compañero de Van Avermaet. Van Avermaet, no le tuvo en sus puestos más importantes, como el 4º en De Ronde.

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Aquéllo fue clave. Por que primero, quedó asentado que Van Avermaet era el líder para los adoquines en los próximos años y que Gilbert lo era para Ardenas. Segundo, porque cuando coincidían, nadie se tenía que sacrificar al 100% por el otro, ya que con dos corredores así la estrategia es clara: Van Avermaet tiene que ganar atacando, para lo que le venía bien que el grupo desconfiara vigilando a Gilbert, y Gilbert tiene que ganar en un sprint reducido, para lo que le viene bien que Van Avermaet ataque, endurezca, se quede gente mas rápida, y le lleven en butaca.

Aquéllo, y que Gilbert no repitiera una campaña como la de 2011 fue la clave para equilibrar a ambos, y para que Van Avermaet encontrara la estabilidad necesaria para en 2013, 2014 y 2015, firmar los temporadones que ha firmado. Es lo que siempre ha necesitado, estabilidad. Sus mejores resultados llegaron con ella, en 2008 , y en estos tres últimos años.

En 2008, porque la tormenta del primer año de profesional en el primer nivel ya había pasado, y Lotto era un equipo tranquilo sin la llegada de Gilbert hasta el siguiente año, en el que a la sombra de corredores más veteranos como Hoste, tuvo la tranquilidad para saldar el año con podio en Qatar y E3, top10 en Flandes, etapas en Belgium, Wallonie y l’Ain, y una etapa, muchos top10 y maillot verde en la Vuelta a España.

En 2013-14-15, por lo ya contado, el definitivo reparto de papeles con Gilbert, la salida de Ballan, y el contar con un equipo volcado en ayudarle, con corredorazos como Oss o Burghardt que se matan por él.

A esos dos momentos, el actual y el de 2008, se llegó tras esos dos años claves: 2007, en el que se decidió si valía, o no valía para el World Tour, y en 2012, en el que se decidió formó la estabilidad que le ha llevado a la madurez de su carrera.

¿Y en 2016?

Pues a 2016 llega no solo con esa estabilidad, sino ya, pese a la falta de remate en algunas ocasiones, lo más típico en un perfil de corredor donde solo hay unas pocas carreras suficientemente duras para que los más fuertes del mundo se las disputen entre ellos sin invitados de turno, son demasiado pocas a repartir entre varios: Sagan, Cancellara, Stybar y compañía, y por supuesto, GVA.

Ha comenzado el año de dulce, primero en Arabia, 3º en Tour de Qatar, haciendo puesto en todas las etapas y algo parecido en Omán.

Luego ganó la Omloop Het Nieuwsblad de manera sensacional, tras responder al movimiento lejano de Luke Rowe en Taaienberg y llegar en el corte formado con ese movimiento, en el que también estaban Benoot, Sagan y Gougeard, y en cuya escapada, más allá de la magnífica victoria en la volata final al mismo Sagan, vimos a un nuevo Greg Van Avermaet. Un GVA que ya no se pone a tirar como un burro. Que no ha aumentado su potencia, sino la inteligencia a la hora de gestionarla. Es un mucho mejor GVA, igual de fuerte, pero mucho más avispado. Además, ha demostrado haber recuperado la punta de velocidad que le caracterizaba en sus inicios.

En Kuurne Brussel Kuurne estuvo atento a los cortes, al viento, y a todo, y entró en los cortes lejanos y luego en el bueno, desde el que saltara Stuyven para conseguir la victoria, y en el que había al menos 15 tíos, entre ellos Boonen, GVA, Rowe o Vermote. Se habían marchado entre la última subida del día, tras los nervios y ataques de Sagan en el llano con el viento, que atosigaron un pelotón en el que el propio Stuyven, en un puente, provocó el corte en cuestión. Él, Boonen, Vermote, Lighart, Rowe y Naesen fueron los últimos del corte en permanecer persiguiendo a Stuyven, pero éste, por su clase, capacidad, y la rabia de haberse caído el día anterior persiguiendo, entre los otros a dos de los que iban en ese grupo, era inalcanzable, y el pelotón les cogió (a Stuyven no), en el último kilómetro.

En Strade Bianche, se le fue el trío bueno, de Stybar, Cancellara y Sagan, entrando tras éstos, Brambilla y Vakoc.

Y entonces, llegó la Tirreno, que acababa hoy con una magnífica contrarreloj y la general apretada en unos pocos segundos entre él, líder, Stybar, a 7”, Sagan a 8′‘, y gente peligrosa como Jungels, el más temido, a 21”, Reichenbach a 28” o Kwiatkowski a 31”. En la primera jornada, el equipo hizo valer su condición de favorito y ganó la crono por escuadras vistiendo a Oss de líder, que lo traspasó a Stybar merced a la magnífica victoria de etapa, por fuerza e inteligencia, en la llegada de Pomarance, para mantenerlo luego en las etapas que vieron los triunfos de Gaviria al sprint y Cummings en un corte precioso. La quinta jornada, la de montaña, se suspendió, y elló abrió la carrera. Fue en la penúltima cuando Tinkoff aceleró de cara a la meta volante, y siendo GVA el último de la fila de los que iban a disputar, sus compañeros provocaron el corte atrás. Se la llevó Sagan, y el grupo de 8-10 corredores, no paró, con gente como Trentin, Gaviria, Gatto o Benatti vaciándose, como hiciera Vakoc para resolver su fuga en la segunda etapa de Polonia 2014. No paró, y atrás se dieron cuenta tan tarde, que aunque se acercaron, les fue imposible capturar a los finales beneficiados del corte: GVA, que remontó a Sagan en meta y se llevó la etapa y además sufrió poco desgaste por que con la justificación de Teejay Van Garderen pudo guardarse, Sagan, Kwiatkowski, y Stybar. Van Avermaet conseguía el liderato para la crono final. Más que los segundos, lo importante es que saldría último, con referencias.

Johan Le Bon fue el primero en marcar un tiempo de referencia importante. 11’21” Le Bon es de FDJ y lleva arrasando en cronos desde joven. En cronos y en línea, siendo en 2009 campeón del Mundo y Europa en 2009 como Junior y con innumerables puestos de honor en nacionales contra el cronómetro, en los que fue oro en 2011 y 2012 como u23. Luego Cancellara bajó el tiempo en 13 segundos. 11’08”. Nadie se acercó al suizo. Llegaba la salida de los últimos. Jungels, algo alejado en la general, Sagan, Stybar y Van Avermaet. Jungels marcaba 11’41”. Luego Sagan bajaba a 11’32”. Stybar ‘fracasaba’ con 12’05”. Van Avermaet necesitaba marcar a lo sumo 1’40”para no perder la general con Sagan. Y entró en los últimos metros, y en meta. Y marcó 1’39’‘. Justo. Justísima victoria, tanto en cuanto a lo ajustado, como en la justicia de la misma. Injusta para Sagan la derrota, justa para GVA la gloria. Igual que hubiera ocurrido de ser al revés, injusta derrota para el belga y justa victoria para el eslovaco.

Etapa para Cancellara, General para Van Avermaet.