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¿Qué es una Federación?

Que si ha nacido la Federación Española de Cicloturismo, que si tal Federación pone problema a una empresa privada que organiza una prueba por su cuenta, que si en una Federación me cobran X y en otra Z, que si la licencia no me ha llegado a tiempo…
Es muchísima la problemática que suele surgir en torno a las federaciones deportivas, y es importante, antes de meterse a analizar cualquiera de ellas, saber qué es una Federación.
Muchas veces, se nota, que el deportista en general, en nuestro caso, ciclista, entiende que la Federación es un organismo Público (que no) que a ellos se debe (que sí, pero que no), por y para ellos (que sí, pero que no). Se equivocan. Comencemos.
Básicamente, dos leyes regulan nuestro sistema de federaciones deportivas: La Ley 10/1990, del Deporte, y el Real Decreto 1835/1991, sobre Federaciones Deportivas Españolas y Registro de Asociaciones Deportivas.
El sentido de las Federaciones
El artículo 1 del Real Decreto que las regula dice: “Las Federaciones deportivas españolas son Entidades asociativas privadas, sin ánimo de lucro y con personalidad jurídica y patrimonio propio e independiente del de sus asociados. Además de sus propias atribuciones, ejercen por delegación funciones públicas de carácter administrativo, actuando en este caso, como agentes colaboradores de la Administración Pública.”
De este primer artículo hemos de sacar una primera conclusión clara. O varias: Son ENTIDADES PRIVADAS, SIN ANIMO DE LUCRO, e INDEPENDIENTES DE SUS ASOCIADOS.
Primero, son privadas. No son una Administración Pública y por tanto no podemos exigirles, en principio, los derechos y garantías que se le puede exigir a una APública. Segundo, no tienen ánimo de lucro. Están para funcionar, no para convertirse en empresas que crezcan y se multipliquen. Tercero, son independientes de sus asociados. Nosotros, los federados, no somos socios capitalistas o cooperativistas de la misma.
Por otro lado, todo esto no quita, que efectivamente, sean colaboradores directos de la APública, y a veces, realicen algunas funciones públicas administrativas, eso sí, solo como delegación.
De hecho, son consideradas por la misma ley como entes de utilidad pública, lo que les produce beneficios en temas de asesoría legal gratuita, subvenciones y ayuda, desgravaciones y un tipo en el impuesto de sociedades reducido.
Monopolio y Carreras Privadas ¿Ilícitas, no oficiales?
Una de las mayores problemáticas que existen, es la celebración de cada vez más, pruebas no federadas.
Los Estatutos de la RFEC, que no la Ley del Deporte ni el Real Decreto, establecen como obligación de los ciclistas federados, no participar en pruebas con clubes distintos de los que pertenezcan salvo excepciones, ni participar en pruebas no federadas.
La Ley del Deporte, y el mencionado Real Decreto, establecen la exclusividad de determinar las pruebas oficiales por parte de las Federaciones. Pero a nadie se le escapa que licitud y oficialidad no son lo mismo.
Cuando una entidad privada decide organizar una prueba, en su uso de la libre prestación de Servicios, no está organizando nada ilícito. Solo “no oficial”. No se figurará en Rankings, adquirirán derechos a puntos en la Federación, ni deportistas u organización estarán cubiertos por el seguro suscrito, si se suscribió, con la Federación. Pero mientras dispongan de su seguro a terceros, los permisos del Ayuntamiento para el uso del Dominio Público, los de Guardia Civil para tráfico, y, se tribute por los beneficios que puedan obtenerse, el IAE y demás tributos, será totalmente lícita.
De hecho, si el organizador no es un club federado, la Federación ni siquiera tiene poder alguno para interperlarles nada. Otra cosa, es que lo fueran, y que deportistas federados, participaran en ellas. Respecto a lo primero, ningún pero. Respecto a lo segundo, alguien debiera reclamar la inconstitucionalidad de éllo. Una cosa es no cubrirte el seguro cuando participes en una prueba no federada, por el aumento del riesgo respecto a un entrenamiento, y otra cosa, es que se establezca que unos, por estar federados, no puedan participar en unas pruebas deportivas, y otros por no estarlo, sí. O peor, retirar la licencia por ello de un ente “de utilidad pública”.
En algún Estatuto Autonómico, como el de Castilla y león, se hace alusión a este mejor sistema, el de simplemente, no cubrir a los deportistas durante esas pruebas: “los deportistas que participen en pruebas no federadas y los clubes que organicen pruebas no federadas no estarán cubiertos por el seguro suscrito con la licencia”. Es lo más lógico. Ser un federado normal, y el día que compites en una no federada, por lo ocurrido en la misma, que te cubra el seguro de esa prueba concreta, pues no es justo que la generalidad de federados asuma el aumento del coste de seguros por que algunos federados participen en ella, ni que la Federación trabaje para conseguir un buen seguro, y luego se pretenda usar en pruebas que no le son afines.
En cualquier caso, repito, no oficialidad, e ilicitud, no son sinónimos, al menos, mientras no cambie la legislación vigente.
La Federación de Cicloturismo
¿Por qué nace una Federación de Cicloturismo? Han visto el filón. Está claro. Pero lo cierto es que el artículo 34.1 de la Ley 10/1990 del Deporte dice que “Sólo podrá existir una Federación española por cada modalidad deportiva, salvo las polideportivas para personas con minusvalía a que se refiere el artículo 40 de la presente Ley.”
Si alguien me dice que Cicloturismo no es solo un tipo de Ciclismo, y es una modalidad distinta al mismo, que lo explique. El Consejo Superior de Deportes, determina que el Cicloturismo es una especialidad, y no una modalidad.
Los propios estatutos de la Federación de Cicloturismo, incurren en incomprensión legal. “Se constituye una entidad al amparo de la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, y normas complementarias…” Esto es una incorrección jurídica en tanto que el artículo 1 de la misma ley dice en sus puntos 2 y 3:
  • 2. El derecho de asociación se regirá con carácter general por lo dispuesto en la presente Ley Orgánica, dentro de cuyo ámbito de aplicación se incluyen todas las asociaciones que no tengan fin de lucro y que no estén sometidas a un régimen asociativo específico.
  • 3. Se regirán por su legislación específica los partidos políticos ; los sindicatos y las organizaciones empresariales; las iglesias, confesiones y comunidades religiosas ; las federaciones deportivas ; las asociaciones de consumidores y usuarios ; así como cualesquiera otras reguladas por leyes especiales.
Por tanto, no hace falta tener un máster en abogacía para entender, que se excluye la aplicación de tal ley entre otros casos, las que estén sometidas a un régimen asociativo específico, en lo que se hace hincapié en el segundo punto al derivarse a la legislación específica, entre otros, las federaciones deportivas. ¿Acaso no es el cicloturismo un deporte?
Deberían haber abogado por aludir directamente a su derecho de asociación, y no a tal Ley, que no les es aplicable, a menos, que se quieran autoconstituir como mera asociación, y no como Federación de Cicloturismo, como pretenden. Es algo que ya fue resuelto por el TC en un caso similar entre RFEF y los clubes de Fútbol Sala que querían hacer federación propia.
Concluyen unos estatutos, que en el resto están tan bien regulados como los de cualquier asociación (ahí es difícil fallar), con la notación de que están registrados en el registro de Asociaciones. No en el Registro de Asociaciones Deportivas, registro en que la Ley 10/1990, del deporte, exige inscribirse a las Federaciones.
Si volvemos al Real Decreto, dice éste que “se podrán reconocer agrupaciones de clubes de ámbito estatal con el exclusivo objeto de desarrollar actuaciones deportivas en aquellas modalidades y actividades no contempladas por las Federaciones deportivas españolas”, por lo que, estando el cicloturismo ya reconocido, vuelve a prohibirse no ya la institución de una Federación sino de una asociación de clubes.
No cabe nada de que el Derecho Constitucional de Asociación está ahí. Pero la propia Constitución tiene el mandato constitucional de regular el modo en que se desarrollará. Por tanto, cualquier grupo de personas, puede Asociarse, con el ánimo en qué lo hace esta Asociación, pero no pueden llamarse Federación, mucho menos autodenominarse así, pues la Federación es una forma de Asociación creada en el desarrollo de este derecho por nuestra Legislación, y con unos requisitos que han de cumplirse.
El precio de las licencias aquí y allá
Es sin duda otro de los debates anuales. Que por qué en Extramadura
cobran X, en Andalucía Z y en País Vasco Y.
¿Por qué, si son Federaciones autonómicas que integran una única Federación Estatal?
El artículo 7 del Real Decreto regula las licencias, y exige que estas se otorguen en condiciones mínima económicas (lo más barato posible siendo válidas para cumplir su función), y con uniformidad de condiciones económicas para cada modalidad, estamento y categoría, por lo que al ser Federaciones, sin ánimo de lucro, deben costar lo suficiente para financiar la Federación y los costes asociados a la licencia.
Éstas deben incluir, el seguro obligatorio exigido en la Ley del Deporte: “Todos los deportistas federados que participen en competiciones oficiales de ámbito estatal deberán estar en posesión de un seguro obligatorio que cubra los riesgos para la salud derivados de la práctica de la modalidad deportiva correspondiente” ; la Cuota correspondiente a la Federación Española, y la Cuota de la Federación autonómica. Por tanto, mientras que la Cuota de la RFEC se mantiene, las autonómicas dependen del coste de mantenimiento de tal Federación, y es obvio que la de La Rioja no será tan costosa en sus funciones como la de Andalucía, Madrid, Valencia, o País Vasco, con mayor actividad.
Por otro lado, llego a tener entendido que el seguro no es contratado por la RFEC sino por las autonómicas, y por tanto, es un mundo complejo de análisis de riesgo, e igual que Caser y AXA te dan precios distintos para asegurarte un mismo coche a un mismo conductor, con mismas coberturas, imagínate aseguradoras distintas, para Federaciones autonómicas distintas. En unas hay más competiciones, en otras, mayor siniestralidad, en otras, menos accidentes fuera de competición, en otras, más pruebas no federadas, en otras, más fraudes….
De ahí, que tengan precios distintos más allá también, de que al final, se trata de llenar una bolsa entera, y en unas, se favorece más a algunas categorías (normalmente de base), frente al resto, que en otras.
Los deportistas suspendidos, que siguen corriendo
Destacar por ejemplo, que según la Ley 10/1990, del Deporte, “Estarán inhabilitados para obtener una licencia deportiva que faculte para participar en las competiciones de cualquier modalidad deportiva a las que hace referencia el párrafo primero los deportistas y demás personas de otros estamentos que hayan sido sancionados por dopaje, tanto en el ámbito autonómico como en el estatal y el internacional, mientras se encuentren cumpliendo la sanción respectiva”. Es eso que trae a tanta gente de cabeza, y es normal: Ciclistas que, debido al menor control que suponen, aprovechan las licencias de un día para participar en pruebas cicloturistas, carreras BTT, o pruebas de otros deportes como triatlón, cuando han sido sancionados en ciclismo y no se les permite obtener la licencia permanente ciclista.
Es claramente un incumplimiento, no solo de los estatutos de las respectivas federaciones, sino de la Ley. Y nadie hace nada.